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“Abu ghraib” de Fernando Botero: denuncia desde el arte crítico

 

 

Ernesto Ermar Coronel Pereyra[1]

 

 

Resumen

 

El objetivo del presente artículo es realizar un análisis sobre la serie pictórica “Abu Ghraib” de Fernando Botero, tomando como marco teórico-conceptual la concepción política del arte crítico propuesto por el filósofo francés Jacques Rancière. A la luz de este pensamiento, pretendo mostrar cómo esta serie es una muestra de arte crítico que manifiesta, con indignación, una política que cuestiona la violación a los derechos humanos cometida por soldados estadounidenses en la prisión de Abu Ghraib. Por tanto, argumentar como la política del arte puede ser también la expresión de un poder que nos hace recordar que lo que sucede, como lo que paso en esta cárcel, no se puede olvidar y se debe guardar en la memoria de la historia universal.

 

Palabras clave: arte crítico, política, pintura, derechos humanos y deshumanización.

 

Abstract

 

The aim of this article is to analyze Fernando Botero's "Abu Ghraib" pictorial series, taking as a theoretical-conceptual framework the political conception of critical art proposed by the French philosopher Jacques Rancière. In light of this thought, I intend to show how this series is a display of critical art that indignantly manifests a policy that questions the human rights violation committed by US soldiers in the Abu Ghraib prison. Therefore, to argue as the politics of art can also be the expression of a power that reminds us that what happens, like what happened in this prison, can not be forgotten and it must be kept in the memory of the universal history.

 

 

 

Keywords: critical art, politics, painting, human rights and dehumanization.

 

El 20 de marzo de 2003, George W. Bush, entonces presidente norteamericano, lideró una coalición militar encabezada por Estados Unidos para invadir y ocupar Irak. Los motivos con

 

 

1 Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública, Maestro en Estudios Políticos y Sociales, ambos grados obtenidos en la UNAM con Mención Honorifica. Estudiante del Doctorado en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Ciencia Política en la UNAM. Profesor de asignatura interino de las materias de Historia de México I y II, y Ciencias Políticas y Sociales I y II en el CCH Vallejo. Ha desarrollado la línea de investigación de la relación arte y política en el cine y la fotografía, principalmente abordando temas de inmigración ilegal y trata de personas. Dos artículos publicados en libros editados por la UNAM. Ponente en congresos nacionales e internacionales. Impartidor de cursos para profesores del nivel bachillerato.

 

 

los que justificó la guerra fueron que el dictador Sadam Hussein poseía armas de destrucción masiva, violaba los derechos humanos de los opositores a su régimen y apoyaba a los terroristas de Al Queda. Por lo cual Bush sostenía que era una amenaza para el mundo, pero sobre todo para EUA. Los norteamericanos pidieron el apoyo de la ONU pero en lugar de ello, esta organización sugirió el envío de una delegación de expertos en armas nucleares para confirmar si el gobierno de Hussein poseía dicho arsenal.

 

Más allá de las razones expuestas por Bush, los grandes yacimientos petroleros con los que cuenta Irak convertían a ese país en una zona estratégica para los Estados Unidos. Razón por la cual EUA no espero el resultado de la investigación propuesta por la ONU y solicitó el apoyo de otros países para formar una colación, entre ellos destacaron Inglaterra, España e Italia. Fue una guerra muy polémica que incluso provocó muchas manifestaciones en contra, no sólo dentro de los países que participaron en la coalición sino en aquellos que estaban en contra de la invasión. La demanda no era apoyar a Hussein sino a favor de la paz.

 

En los bombardeos de la coalición se emplearon proyectiles y bombas sumamente poderosas enviadas desde barcos y submarinos. Se calcula que las muertes de civiles fueron de

9,000.  Los  ataques  generaban  muerte  y  terror  sobre  la  población  civil.  Después  de  los

bombardeos, inició la ocupación de Irak por la coalición que tuvo poca resistencia por parte del diezmado ejército de Sadam Hussein. Una vez caído el dictador tras la toma de la capital Bagdad, la misión de Estados Unidos era reconstruir Irak y crear las condiciones para la formación de un nuevo gobierno. No obstante, la ocupación de la coalición enfrentó una resistencia insurgente iraquí que basada sus embestidas en ataques terroristas.

 

En este contexto, el 10 de mayo de 2004 el diario New Yorker público una investigación periodística escrita por Seymour S. Hersh, la cual fue titulada: “Torture at Abu Ghraib. American soldiers brutalized Iraqis. How far up does the responsibility go?” (Tortura en Abu Ghraib. Soldados norteamericanos brutalizan a iraquíes. ¿Hacia dónde va la responsabilidad?). En este texto Hersh señala que, en los últimos meses del año 2003 en la prisión de Abu Ghraib, Irak, soldados de la 372 Compañía de la Policía Militar y agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) y contratistas militares de los Estados Unidos, llevaron a cabo numerosos abusos y torturas a prisioneros recluidos en dicha cárcel.

 

En enero de 2004 el ejército norteamericano inició una investigación criminal efectuada por el sargento Joseph Darby a partir de una denuncia anónima. La indagación arrojó informes y fotografías que mostraban a personal del ejército de los Estados Unidos abusando, maltratando, lesionando y humillando a prisioneros iraquíes. Seymour S. Hersh señala que:

 

En la era de Saddam Hussein, Abu Ghraib, ubicada a veinte millas al oeste de Bagdad, fue una de las prisiones más famosas del mundo, por la tortura, ejecuciones semanales y las condiciones de vida indignas. Más o menos entre cincuenta mil hombres y mujeres –no es posible tener un conteo exacto-

 

 

fueron introducidos en Abu Ghraib en celdas de doce por doce pies que eran poco menos que fosas de retención humanas.2

 

A la caída del gobierno de Hussein, la cárcel de Abu Ghraib fue saqueada hasta quedar prácticamente desierta, fueron extraídos de ella puertas, ventanas y ladrillos. La coalición tomo la decisión de rehabilitarla para transformarla ahora en una prisión militar de EUA, cambiándole el nombre a “Camp Redention”. Se cuestionó que la mayoría de los presos que fueron llevados ahí eran inocentes, ya que los detuvieron en redadas militares sorpresa y en retenes. Muchos de los encarcelados eran hombres, mujeres y adolescentes, que en su mayoría eran civiles. Hersh apunta que los recluidos se dividían en tres categorías vagamente definidas: “la delincuencia común; detenidos de seguridad sospechosos de ‘crímenes contra la coalición’; y un pequeño número de líderes sospechosos de ‘alto valor’ de la insurgencia contra las fuerzas de la coalición.”3

 

La investigación de Seymour S. Hersh se fundamentó en un informe de 53 páginas escrito por el General de División Antonio M. Taguba, el cual fue obtenido por The New Yorker. El informe no pretendía ser un documento público, su objetivo era informar sobre los errores institucionales del sistema penitenciario de los Estados Unidos durante la ocupación de Irak. En este documento el General Taguba señala que entre octubre y diciembre del año 2003 tuvieron lugar en Abu Ghraib numerosos casos de tortura considerados como abusos criminales de carácter sádico, flagrante e injustificado, que constituyeron una serie de excesos sistemáticos, injustos e ilegales sobre los prisioneros. Entre las acciones de tortura Taguba marca las siguientes:

 

Romper luces químicas y verter el líquido fosfórico sobre los detenidos; verter agua fría sobre los detenidos desnudos; golpear a los detenidos con un palo de escoba y una silla; amenazar a los detenidos varones con violarlos; permitir que un guardia de la policía militar cosiera la herida de un detenido resultada de ser golpeado contra la pared de su celda; sodomizar a un detenido con una luz química y quizás un palo de escoba, y el uso de perros militares para asustar e intimidar a los detenidos con amenazas de ataque, y en algún momento realmente morder al detenido.4

 

El general Taguba fundamento su informe en base a declaraciones de testigos y en pruebas fotográficas y videos muy descriptivos. Tanto fotos como videos fueron tomados por los mismos sujetos que llevaron a cabo las torturas. Estos fueron una prueba reveladora para Taguba, pero por ser extremadamente impresionables y explicitas, decidió no anexarlas a su informe. No obstante, estas imágenes fueron dadas a conocer en CBS’s “60 Minutes 2”,

presentadas  como  evidencia  de  acciones  lascivas  y  burlonas  cometidas  por  soldados

 

 

 

2 Seymour S. Hersh, “Torture at Abu Ghraib. American soldiers brutalized Iraqis. How far up does the responsibility go?”, [en línea], EUA, New Yorker .com, 10 de mayo de 2004, Dirección URL: http://www.newyorker.com/magazine/2004/05/10/tortureatabughraib, [consulta: 24 de agosto de 2016].

3 Ibídem

 

 

norteamericanos  a  iraquíes,  a  los  cuales  desnudaron  y  obligaron  a  posar  en  posiciones humillantes. Como dice Seymour S. Hersh:

 

Las fotografías lo dicen todo. En una, un agente, aparece con un cigarrillo colgando de su boca, está dando una señal con el pulgar vivaz hacia arriba y apuntando a los genitales de un joven iraquí, que está desnudo, con un saco de arena por encima de su cabeza, mientras parece que se masturba. Otros tres prisioneros iraquíes encapuchados y desnudos se muestran, con sus manos cruzadas sobre sus genitales. Un quinto preso tiene las manos a los lados. En otra, una agente está tomada del brazo de Graner; ambos están sonriendo y tienen el pulgar hacia arriba detrás de un grupo de quizás siete iraquíes desnudos, con las rodillas dobladas, apilados con torpeza formando una pirámide. Hay otra fotografía de un grupo de prisioneros desnudos, otra vez apilados en una pirámide. Cerca de ellos se destaca Graner, sonriente, con los brazos cruzados; una mujer soldado se pone delante de él, agachada y también está sonriendo. Luego, hay otro grupo de cuerpos con capucha, con una mujer soldado de pie delante, tomando fotografías. Otra fotografía muestra a un prisionero arrodillado desnudo, su cabeza momentáneamente da la espalda a la cámara y lo acomodan para que pareciera que está realizando sexo oral a otro preso masculino, que está desnudo y encapuchado.5

 

En cualquier parte del mundo la deshumanización es un hecho insoportable e inaceptable. Sin embargo, en el mundo árabe estas atrocidades cometidas contra los iraquíes resultaron ser humillantes porque ofendieron y atacaron directamente su religiosidad y cultura. Por ejemplo, en la cultura árabe los actos homosexuales son castigados por la ley del islam. Por ello, que un hombre este desnudo frente a otros hombres, o ser hombre y vestir ropa femenina es mal visto en esa cultura, ya que es denigrante y una ofensa a sus principios morales y religiosos altamente machistas. En las fotografías hay hombres con sostenes rojos y otros fueron acomodados para simular que realizaban sexo oral, esto ofende al mundo islámico porque es degradante y vergonzoso, porque los hombres que aparecen en las imágenes no sólo son prisioneros, sino son representantes de esa cultura. Al ser denigrados, los torturadores deshonran también a la cultura de la que son parte los cautivos.

 

Los rostros en las fotografías de los soldados que cometieron las torturas son de alegría, muestran que están jugando con los prisioneros, las acciones de tortura parecen lúdicas para ellos. Prueba de esto son las imágenes de los soldados que aparecen sonriendo y posando ante la cámara teniendo como paisaje cadáveres de prisioneros, donde el mensaje es de burla hacia la derrota de los vencidos, donde además se manifiesta la xenofobia y el odio al enemigo. En otra imagen solamente aparece un cuarto vacío salpicado de sangre, lo que indica que las torturas y vejaciones eran una actividad cotidiana dentro de Abu Ghraib, era una acción tan lúdica para los torturadores que no tenían necesidad de ocultarla, sino que, por el contrario, tomaron fotografías como si fueran actos divertidos que merecían pasar a sus recuerdos, no como vergonzosos sino como festivos.

 

El abogado del sargento Chip Frederick, uno de los soldados acusados de cometer estas torturas, declaró con respecto a los actos cometidos por su defendido, que él lo hizo porque esa

 

 

era la mejor manera de avergonzar a los árabes y hacerlos hablar. Inclusive en una carta que escribió a su familia, Frederick dice lo siguiente:

 

Interrogué por algunas de las cosas que vi. . . cosas tales como dejar a los presos en sus celdas sin ropa o en ropa interior femenina, esposarlos a la puerta de su celda y la respuesta que obtuve fue: ‘Se trata de cómo la inteligencia militar (MI) quiere que se haga.’ La MI nos ha dado instrucciones para colocar a un preso en una celda de aislamiento con poca o ninguna ropa, sin baño ni agua corriente, sin ventilación o ventana, durante un máximo de tres días. Los oficiales de inteligencia militar nos han animado y nos dijeron ‘Buen trabajo’, que ahora ‘estaban obteniendo resultados positivos e información,’… la CID ha estado presente cuando los perros militares se utilizan para intimidar a los presos a petición del MI. En un momento dado, Frederick dijo a su familia, que se acercó a su superior, el teniente coronel Jerry Phillabaum, el comandante del 320º batallón PM, y le preguntó sobre el maltrato a los prisioneros. Su respuesta fue: ‘No te preocupes por eso.’ En noviembre, Frederick escribió: un prisionero iraquí bajo el control de lo que los guardias de Abu Ghraib llamaban ‘OGA’, es decir, la CIA y sus paramilitares empleados fue llevado a su unidad para ser interrogado. Lo estresaron tanto que el hombre falleció. Ellos pusieron  su  cuerpo  en  una  bolsa  de  plástico  y  lo  empacaron en  hielo  durante  aproximadamente veinticuatro horas acomodándolo en la ducha. Al día siguiente, los médicos llegaron y pusieron su cuerpo en una camilla, colocando un arma falsa en su brazo y se lo llevaron. Los muertos iraquíes no entran en el sistema de control interno de la prisión, por lo tanto no hay registro. 6

 

En fin, el pintor y escultor colombiano Fernando Botero Angulo al enterarse de estos abusos en Irak a través de la lectura del articulo Torture at Abu Ghraib. American soldiers brutalized Iraqis. How far up does the responsibility go?, declaró ante los medios de comunicación: “no me pude quedar callado” y decidió encerrarse durante 14 meses en su taller de París para crear una serie de pinturas y dibujos en los que expresaba su indignación frente a los horrores y atrocidades cometidos por los soldados norteamericanos en la prisión de Abu Ghraib.

 

Los cuadros resultantes son impactantes porque presentan la miseria humana. En ellos, las figuras volumétricas y robustas –que caracterizan el estilo de Botero- aparecen desnudas, vendadas, acosadas por perros feroces, sangrantes y humilladas al extremo, mientras que sus torturadores portan guantes como si no quisieran contaminarse con las impurezas cometidas. Esta serie muestra la deshumanización de las personas, la cosificación de la otredad y el rostro del horror desde el punto de vista de Fernando Botero. Ahora bien, ¿quién es Fernando Botero?,

¿por qué hizo esta colección de pinturas?, ¿qué significan?, ¿dónde se encuentran actualmente?,

¿se les puede considerar arte crítico?,  y finalmente, ¿qué es lo que estas pinturas están denunciando, cuestionando y criticando?

 

Fernando Botero es un escultor, pintor y dibujante nacido en Medellín, Colombia, en

1932. Sus obras artísticas tienen un estilo propio, que resulta irreverente por su interpretación del estilo figurativo, por lo cual muchos le han llamado boterismo. Este estilo asigna a sus creaciones artísticas una identidad peculiar. Característica que concede una volumetría exaltada

 

 

a sus creaciones, resaltando un carácter tridimensional, dando fuerza, exuberancia y sensualidad. Sus obras generalmente van acompañadas de finos y sutiles elementos que resultan en una crítica mordaz e irónica.7

 

El estilo sui generis de Fernando Botero trata escenas costumbristas cercanas al expresionismo. En las obras de Botero, generalmente, sus figuras son de gente y objetos con un aspecto robusto, por lo regular más grueso de lo normal. Él afirma que “la razón secreta que explica los volúmenes monstruosos de su pintura es que así se crean campos de color. Pero también reconoce que quizá sólo se trate de obsesiones y que sabe que morirá con ellas.” 8 Este artista ha tocado temáticas de la situación política colombiana y mundial. Su pintura sobresale por un gran manejo del óleo, los colores pastel y la acuarela. También en sus dibujos maneja con genialidad el bistre, lápiz y carboncillo. Los temas de las obras que realiza contienen una posición del artista ante problemáticas sociales y humanas.

 

Pese a ser sus obras altamente cotizadas, Botero es un sujeto que alza la voz contra la injusticia, lo que se ve reflejado en sus obras artísticas, ya que están llenas de realidad histórica y social. Prueba de ello es la serie pictórica que realizó sobre las torturas cometidas por los soldados norteamericanos en la cárcel de Abu Ghraib en el contexto de la ocupación norteamericana en Iraq en 2003. Sin duda estas obras son la evidencia de que el arte y la política están relacionadas, al emanar de las obras una expresión de crítica frente al poder.

 

Las pinturas y dibujos que forman esta colección están llenas de imágenes explicitas, hay crítica y detalles sutiles de lo sucedido en Abu Ghraib. Tienen una expresividad exagerada, la cual conmueve y lastima a uno como espectador. Aquí la temática que desborda la colección y atrapa la atención, es la dimensión humana que hace tétrica y aterradora la tortura, además remueve sentimientos y pasiones que provocan un rechazo a la violencia y abuso de poder.

 

Los excesos que cometieron los soldados norteamericanos en la cárcel “Camp Redention” provocaron repugnancia a Botero, quien convirtió ese dolor en arte para quitarse de su ser la rabia que le provocaban las conductas inaceptables del ejército estadounidense y dejar registro de esas violaciones a los derechos humanos para que no se olvidaran.  Aquí la visión de Botero se materializa en pinturas y dibujos que nos obligan a poner atención en las víctimas de torturas, las cuales aparecen desnudas, encapuchadas, atadas, amenazados con perros de

presa, colgadas del pie, humilladas y lastimadas.

 

 

 

 

 

7  Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en Línea, Fernando Botero, [en línea], México, Dirección URL: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/botero.htm, [consulta: 24 de agosto de

2016].

8 Enriqueta Antolín, “Fernando Botero dice que pinta gordos para crear campos de color”, [en línea],

España,       El       País       .com,       9       de       octubre       de       1992,       Dirección       URL:

http://elpais.com/diario/1992/10/09/cultura/718585206_850215.html, [consulta: 24 de agosto de 2016].

 

 

Es peculiar que en la mayoría de las obras que conforman la colección los torturadores no aparecen, están ausentes, no tienen rostro. Ello puede significar dos cosas. Por un lado, los verdugos no dan la cara lo cual es muestra de abuso y cobardía. Por el otro, la ausencia de los torturadores hace que las víctimas sean los protagonistas y convierte su sufrimiento en molestia, que es lo que caracteriza las escenas en ellas representadas. Las pinturas tienen una carga fuerte de crítica y denuncia, que llega a ser una declaración y un posicionamiento de repudio y rechazo a la crueldad del hombre contra el hombre resultada del dolor y terror que provoca la guerra. En entrevista con British Broadcasting Corporation BBC, Botero narra los motivos e intención detrás de esta obra, cuando le preguntaron ¿por qué hizo esta colección?, ¿qué fue lo que lo impulsó a retratar estos abusos en un lienzo?, él contesto lo siguiente:

 

A mí, como al resto del mundo me produjo un choque profundo que los estadounidenses, que vienen de un país obviamente civilizado, se hubieran prestado a la tortura, que es una cosa que divide la civilización de la barbarie. Mientras más leía sobre este asunto mucho más indignado me sentía por esta situación que es inadmisible, intolerable, más ira sentía y eventualmente empecé a dibujar y pintar esta cosa porque me salía del corazón hacerlo.9

 

De la respuesta de Botero, se desprende su necesidad de dejar testimonio de algo tan cruel, dramático e importante para la sociedad, como lo es lo sucedido en Abu Ghraib. Él realizó esta colección porque lo sintió necesario, tuvo que hablar del dolor y el horror a través de la pintura, expresándolo claro y concreto en cada cuadro. La serie manifiesta un tono de indignación y repulsión frente a la violación de los derechos humanos en la prisión de Abu Ghraib. Botero juega con los ocres y tonos obscuros, lo que permite que se trasmitan los horrores cometidos hacia los prisioneros, se retrata esa vergüenza y monstruosidad de la que fueron víctimas, donde queda vestigio de que el arte es recuerdo y acusación permanente. María Cristina Pignalosa, al respecto de esta serie, señala que:

 

…son composiciones determinadas por el tiempo y el recuerdo, con formas en tensión que suscitan múltiples lecturas y emanan una extraña sensualidad en su dimensión corporal, que podrían interpretarse como un comentario irónico de las memorias infames que le inspiraron. Pero a la vez son obras de arte, donde el color, la composición y las formas cumplen las normas.10

 

Esta serie es resultado de la sensibilidad a la injusticia que hace hervir la sangre a Botero, nacieron de su ira ante el horror y con el propósito de guardar en la memoria de la historia universal esta infamia. Sus figuras regordetas carecen de ternura e ironía, es evidente el terror

de la tortura en un ambiente oscuro, delimitado por rejas y fondos ocres. Botero materializa su

 

 

 

 

9s/a, “Botero pinta las torturas”, [en línea], Inglaterra, BBC Mundo .com.mx, 12 de abril de 2005, Dirección URL: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_4438000/4438425.stm, [consulta: 15 de agosto de 2016].

10María Cristina Pignalosa, “Botero Pinta A Abu Ghraib”, [en línea], Colombia, El Tiempo .com.mx, 10 de  abril  de  2005,  Dirección  URL:  http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1685402,

 

 

idea acerca de que el arte debe vencer el olvido, sin duda estas obras dejan una cicatriz imborrable por el dolor que provoca un crimen tan colosal. El mismo Botero nos dice que:

 

Muchas cosas me impresionan personalmente, pero lo de Abu Ghraib fue algo especial, ... No me esperaba, como tampoco creo, la mayor parte de los americanos, una conducta de ese tipo por parte de un país tan civilizado. La tortura es una práctica medieval de una perversidad enorme que en los países más pobres se mantiene como fruto de la ignorancia. Resulta absolutamente inaceptable, …, que practique la tortura una nación rica y desarrollada como Estados Unidos. Descubrí los hechos leyendo un ejemplar de la revista The New Yorker, cuyo reportero Seymour Hersch fue el primero en revelar lo que ocurría en el interior de Abu Ghraib y en ofrecer al público las fotografías realizadas por los propios torturadores. Me encontraba a bordo de un avión y me sentí rabioso y enfurecido. Tomé papel y lápiz y empecé a trazar durante el vuelo los bocetos iniciales. Tenía que sacar todo aquello de mi corazón; afortunadamente, el arte cuenta con una gran capacidad acusatoria y espero que, a largo plazo, estos cuadros sirvan para eso, para acusar y para avivar la memoria.11

 

Hiere estar frente a las figuras obsesas de Botero y contemplarlas humilladas en el suelo siendo golpeadas y machacadas hasta brotar su sangre. Lástima verlas con los ojos vendados, algunos de ellos encadenados, otros vestidos con ropa interior femenina. Conmueven las figuras llenas de miedo ante el pánico que produce tener un perro enfrente con las fauces abiertas, los perros lucen violentos y las victimas atadas, desnudas y aterrorizadas. Botero tiene la sutileza de que, empleando sus pinceles y lápices, potencializa el impacto emocional de los torturados apelando a resaltar la intimidad de las salas de tortura, donde los oleos nos reclaman atención al dolor y vergüenza de los detenidos, nos provoca un rechazo y una repulsión al sadismo grosero y vulgar de los guardias norteamericanos, suplicándonos no acostumbrarnos a las cada vez más cotidianas escenas de brutalidad. En entrevista dada a la revista Revolución, Fernando Botero señala que el arte es una acusación permanente y reitera lo siguiente al respecto de cómo decidió pintar esta serie:

 

El mundo entero estaba en un estado de shock cuando la prensa estadounidense dio a conocer la tortura de los iraquíes en la prisión Abu Ghraib. Leí sobre eso en el New Yorker en un famoso artículo de Seymour Hersh. Me quedé sorprendido, dolido y furioso, como todos los demás. Cuanto más leía, más me sentía motivado y furioso, alterado. Unos meses después iba de regreso a París en un avión cuando volví a leer sobre esa tragedia. Tomé un lápiz y un cuaderno y empecé a dibujar. Cuando llegué a mi estudio en París seguí dibujando y pintando. Se convirtió en una especie de obsesión que duró 14 meses. Solo trabajaba en eso y solo pensaba en eso. De repente, me sentí vaciado, como si ya no tuviera nada más que decir sobre eso. Me sentí en paz. Por alguna razón encontré la paz. Pero por meses sentí ese deseo de decir algo, porque para mí era una enorme violación de los derechos humanos y Estados Unidos ha sido un modelo de compasión y un modelo de derechos humanos, y va y comete esa violación. Ese es el mayor daño que se le ha hecho a la imagen de este país...Me sorprende que más artistas no hayan hecho algo al respecto porque es algo enorme que no va a desaparecer. Es algo que hay que recordar. Lo hice

como una especie de testimonio. Claro, yo sé que no voy a cambiar nada, el arte no tiene ese poder. Pero

 

 

11Enric González, “Botero se rebela contra el olvido de Abu Ghraib”, [en línea], España, El País .com,

17                  de                  junio                  de                  2005,                  Dirección                  URL:

http://elpais.com/diario/2005/06/17/cultura/1118959202_850215.html,  [consulta:  15  de  agosto  de

2016].

 

 

por lo menos he dado testimonio de lo que sucedió. No me pude quedar callado. El poder del arte es hacer recordar algo y espero que mi arte logre eso. 12

 

Las Pinturas de Botero Abu Ghraib nos permiten vivir una experiencia estética a partir del impacto de sus imágenes que atraviesan y trastocan nuestros adentros. Los cuerpos de los prisioneros en los lienzos resaltan por su dolorosa presencia claustrofóbica, sufren un dolor y humillación de la cual no pueden escapar. Las fotógrafas son reveladoras, captan y expresan la realidad del horror, pero las pinturas de Botero son una interpretación de esa situación que nos hace palpable de una manera visceral, repúgnate y humillante el inaceptable rechazo de los soldados norteamericanos hacia la cultura y propia persona de los prisioneros. En los cuadros los torturadores casi no aparecen, resalta el dolor y sufrimiento de las víctimas, al que Botero da una fuerza de resistencia y dignidad. La mentalidad de los verdugos se refleja en las escenas espeluznantes donde aparecen los perros de ataque sanguinarios, los cuales gruñen, rasguñan y muerden a los torturados. Las pinturas dejan registro de un crimen contra la humanidad e invitan a que nos preguntemos qué estamos haciendo para parar esto. Al respecto de la serie, Phillip Kennicott escribió en el Washington Post lo siguiente:

 

La serie sobre Abu Ghraib da la impresión de ser un catálogo de memorias oscuras, un compendio de indignaciones captado por una lengua popular establecida desde hace años, como una salvaguardia ante la confusión y el olvido. Estas ilustraciones son una especie de libro de historia, pero no escrito por los vencedores sino trazado por los mansos de la tierra, oculto hasta que se le dé vuelta a la tortilla y la verdad pueda salir a luz del día. 13

 

Las fotografías de las torturas de Abu Ghraib fueron importantes para Botero. Le permitieron ver la atmosfera donde se llevaron a cabo esas escenificaciones de la degradación y humillación humana. Las fotos tienen una iluminación dramática y obscura, nos dicen que las torturas se llevaban a cabo en las noches, que, aunados al texto del reportaje periodístico, permitieron visualizar a Fernando Botero lo sucedido en esa prisión. Este pintor piensa que la pintura tiene el poder de hacer visible lo que no lo es, por eso sus pinturas no son copias de las fotos, puesto que son una interpretación que reconstruyen la situación con escenas que emanaban de las fotografías.

 

Por ello los cuadros son la exposición de su punto de vista frente a los horrores cometidos. El pintor reconoce que la foto es un documento tremendamente importante, pero la pintura es una concentración de la emoción y el tiempo, que deja de lado lo que no concierne al tema, que es lo que da un sentido especial a las imágenes pictóricas. Las fotografías y el texto periodístico de lo sucedido en aquella cárcel existen, pero en ellos no está el punto de vista del

artista. Botero considera que su tarea como artista no es recrear imágenes, el arte tiene el poder

 

 

 

12s/a, “Fernando Botero y Abu Ghraib: “No me pude quedar callado””, [en línea], EUA, revcom .us, 25

de febrero de 2007, Dirección URL: http://revcom.us/a/079/botero-es.html, [consulta: 15 de agosto de

2016].

 

 

de hacer recordar por mucho tiempo. Cuando la noticia deja de ser importante para los periódicos y la gente deja de hablar, el arte queda ahí para recordarnos que algo paso, estas pinturas quedan como un testimonio que Botero pretende perdure por mucho tiempo. Cuanto a este artista le preguntan ¿cómo le afectó personalmente pasar tanto tiempo enfocado en estas imágenes de tortura y sufrimiento?, él nos comparte que:

 

Naturalmente es más agradable pintar temas más agradables. Toda la vida, por convicción, opté por pintar temas amables. En la historia del arte la mayoría de los temas son amables. Por ejemplo, no hay muchas pinturas impresionistas tristes, y eso que hay miles de pinturas. Si piensa en Botticelli o cualquiera de los grandes maestros, por lo general, sus temas eran agradables porque la función del arte era agradar, elevar al ser humano, y eso era lo que hacían. Poussin, uno de los grandes maestros del siglo XVII, da una hermosa definición del arte. Dice que la pintura es una expresión en formas y colores, en una superficie plana, para dar placer. Esa era la idea del arte en ese tiempo. Querían dar placer. Pero naturalmente hay pintores que dan placer por medio de cosas dramáticas. El arte dramático tiene dos elementos: el estético y el tema. Uno de los más grandes artistas del pasado, Grünewald, un pintor de la Alemania del siglo XVI, pintó las más horripilantes escenas de la crucifixión. Nada podría ser más horripilante. Uno tiene el placer de ver la belleza estética de ellas y con el tiempo siente el dolor. En mi caso, yo tenía, naturalmente, el placer de pintar. Pintar es algo muy rico. Pero esta vez tan pronto empecé a dibujar, sentí ira. Cuando empecé a trabajar, es tan sensual que uno siente placer, eso es innegable; pero desde el comienzo sentí ira, estaba inquieto: esto no es justo, no es posible. Este es un testimonio. Esto no es antiamericano, porque de serlo, entonces el New York Times es antiamericano. Presentar los hechos no es ser antiamericano. Estas pinturas son antiinhumanidad. Uno no puede quedarse callado cuando suceden estas cosas y dejar que solo la prensa y los políticos las aborden. El artista también es un ser humano y se preocupa, y lee los periódicos y tiene sentimientos. Lo nuestro es expresarnos. El artista se expresa para comunicarse. Si uno oculta esto, entonces el arte no existe. El arte existe en la mente del espectador. De otra manera el arte no es nada, es solo un lienzo. Lo que le da al espectador, lo que le pone en la mente, eso es lo importante. Por eso es que hay que ver el arte. En este caso quiero que estas pinturas den un minuto de reflexión y que queden grabadas en la memoria. Porque esa es la función del arte, a mi parecer.14

 

La serie denuncia y critica, pero también lastima y hiere, en sus pinturas pocas veces aparecen los verdugos, se centran en las victimas de la violencia, lo único que se ve de los perpetradores de la humillación son sus manos con guantes y botas. Ello se debe a que a Botero le impacto que en las fotografías los verdugos usaban guantes para no tocar directamente a los torturados, lo que para este pintor resulto humillante. Le impactaron las manos con guantes verdes tocando a los presos, por eso pone más atención a las víctimas y no comparten en el espacio de las pinturas los victimarios, porque quería enfocarse únicamente en las victimas.

 

En una pintura de la serie, hay una pequeña ventana que alumbra al final del pasillo, ello significa un símbolo de esperanza, ya que Botero en cada pintura puso una pequeña ventana blanca que discrepa con los colores oscuros como el verde en los guantes y el rojo de la sangre. Además, las pequeñas ventanas contrastan entre la tortura dentro de la prisión y la luz de afuera

 

 

que simboliza la esperanza. Es aquí con estos elementos que la serie trata de revindicar a las víctimas y decirnos a la humanidad que, pese al horror, hay esperanza.

 

Resalta que Fernando Botero no vendió ninguna de las pinturas que componen la colección de Abu Ghraib, ya que consideró inmoral enriquecerse del sufrimiento y dolor humano. El pintor colombiano donó la serie a la Universidad de Berkeley. Ese plantel universitario aceptó 47 de estas obras inspiradas en las torturas infligidas por soldados de los Estados Unidos a prisioneros iraquíes. Cuando le pidieron una explicación del por qué dio esta serie a dicha Universidad de California el contesto que:

 

La mayor parte de las obras las doné a la Universidad de Berkeley porque esta universidad es la más liberal, la más progresista, la que más ha hecho por los derechos civiles y, además, porque fue la primera institución americana que me invitó a exponer esa serie de obras.15

 

Botero también reconoce que quería que esos cuadros permanecieran en Estados Unidos, ya que consideraba imperante que fueran vistas en este país de donde eran los sujetos que cometieron las torturas a los presos iraquíes. También manifestó su intención de algún día donar el resto de pinturas de la serie Abu Ghraib al museo de Bagdad, ello cuando Irak tuviese cierta estabilidad e independencia. Se trata no solamente de que los estadounidenses no olviden estos atropellos, esta serie pretende dejar huella volviéndose un testimonio que quizá no cambie nada de lo sucedido, pero queda ahí para recordarnos que esto sucedió y es inaceptable e indignante.

 

Las obras donadas a la Universidad de Berkeley, están compuestas por 25 pinturas al óleo y 22 dibujos a lápiz, carbón y acuarela. Todo esto está valuado en 15 millones de dólares. De las 47 piezas algunas estarán en exposición permanente y otras están a disposición de ser prestadas a otras instituciones. Todas ellas expresan la monstruosidad de los momentos que vivieron los prisioneros iraquíes, están para que no olvidemos las vejaciones cometidas por los soldados estadounidenses.

 

La serie Abu Ghraib genera interés y controversia al estar inspirada en las fotografías de los prisioneros torturados por soldados estadounidenses en esa prisión, incomoda que las pinturas muestren con dureza a reos ensangrentados, desnudos y atacados por perros, pero Botero en el fondo no hizo estas obras, los soldados norteamericanos hicieron estas acciones y Botero sólo expresó a través de sus pinturas una interpretación del hecho y tomó una posición frente a los abusos e injusticias, de los cuales este pintor, no es creador, sólo un crítico y

denunciante que alza la voz cuando algo le lastima e indigna.

 

 

 

 

15s/a, “El artista Fernando Botero explica por qué donó su serie de Abu Ghraib a la Universidad de Berkeley”, [en línea], Colombia, El Tiempo .com.mx, 30 de agosto de 2007, Dirección URL: http://www.lanacion.com.ar/939040-botero-dona-a-berkeley-sus-cuadros-sobre-abu-ghraib,  [consulta:

15 de agosto de 2016].

 

 

De tal suerte, ¿puede considerarse a las pinturas y dibujos de la serie “Botero Abu Ghraib” arte crítico?, ¿es la pretensión de esta obra ser un arte que critica y denuncia los abusos de los soldados norteamericanos? Considero que la serie pictórica “Botero Abu Ghraib” es arte crítico en tanto que la obra se propone criticar, protestar y denunciar el indignante abuso por parte de soldados norteamericanos hacia los derechos humanos de presuntos milicianos iraquís, para lo cual pretende hacer conscientes los mecanismos de la dominación en el espectador con el propósito de convertirlo en un actor consciente de la transformación del mundo.

 

Pienso que el arte puede jugar un papel importante en la manera de llevar a cabo una acción política para la constitución de nuevas formas de la vida en común. En consecuencia, el arte como creación hace ver los problemas sociales que por medio de la política se buscan resolver.16  Dicho lo anterior, considero que el arte que puede desvelar o dar forma a los descontentos que surgen frente a los mecanismos de dominación es el crítico. De esta manera, el arte como actividad y expresión humana puede ser crítico cuando mediante sus características de creatividad, imaginación, sensibilidad, subversión, originalidad, ser contestatario y reflexivo puede ser utilizado para protestar, criticar, crear conciencia, denunciar y dar consistencia a una acción política.

 

En una ocasión Diego Rivera escribió que “el arte es un lenguaje humano, es un medio de expresión y es en general propiedad de todo ser que forma parte de la sociedad humana.” 17

Lo cual da al arte un lugar complejo en la sociedad porque es el que crea las imágenes significativas mediante las cuales se expresan las cosas que son consideradas importantes, así como las distintas corrientes de pensamiento en la sociedad. Las manifestaciones artísticas expresan la esencia de la sociedad a la vez que la hacen real y propiedad de todos sus integrantes. Por lo cual, “el artista es siempre la expresión del pueblo dentro del cual trabaja.”

18

 

 

El arte da forma a las cuestiones importantes de la sociedad no sólo de una manera intelectual, sino también de una forma emocional. De esta manera el arte puede presentarse

como una práctica social en la vida cotidiana que hace que las cosas se nos hagan más cercanas.

 

 

 

16 En Jaques Rancière la política no se identifica con el curso ininterrumpido de los actos de los gobiernos y de las luchas por el poder, por ende “la política existe solamente por la acción de los sujetos colectivos que modifican concretamente las situaciones afirmando allí su capacidad y construyendo el mundo con esta capacidad: empleados de transportes que se vuelven caminantes para afirmar que también son tan capaces como los expertos ministeriales de pensar en el futuro y redefinen así una ciudad de caminantes solidarios; africanos en huelga de hambre que muestran que son de aquí al igual que quienes nacieron aquí con piel más clara, que con su trabajo contribuyen a la vida común y que con el uso de la palabra y la lucha contribuyen a la comunidad política, etc.” (Jacques Rancière, Momentos políticos, Buenos Aires, Capital Intelectual, 2010, p. 12.).

17  Diego Rivera, “Los artistas, siempre con el pueblo”, Proceso, núm. 1555, s/vol., México, CISA Comunicación e Información, S. A. de C.V., 20 de agosto, 2006, p. 77.

18 Ídem.

 

 

De ahí que muchas veces se considere al artista como aquel que hace las cosas visibles para nosotros. En otras palabras, “el papel del artista en la sociedad, biológicamente, es un papel de nutridor, de proporcionador de alimento, así como el campesino proporciona alimento para el aparato digestivo, y lo proporciona el ganadero y el horticultor.” 19

 

El trabajo del artista se relaciona estrechamente con la edificación de relaciones emotivas entre las cuestiones importantes de una sociedad y sus miembros. Por tal motivo, “el gran artista es el que es un grande amador de sus semejantes, el que vive y trabaja exclusivamente para contribuir tanto como pueda, lo más que pueda, si no puede mucho lo que pueda hacer a la armonía de los hombres con la tierra y de los hombres entre sí.” 20 Es decir, el artista nos ayuda a ver las cosas que no han sido aún representadas y que permanecían vagas y difusas. Siendo este papel social del artista el que abre mundo mediante dar forma a las facetas de nuestra vida para ayudarnos a discernir nuestra realidad.

 

Dicho esto, la serie Botero Abu Ghraib es un ejemplo del lugar del arte en la sociedad, aquí el arte en su expresión pictórica nos invita a pensar el lugar que tiene en nuestras vidas, y como humanidad, la tortura, la humillación y el dolor del otro, nos acerca a las acciones cometidas por soldados que son de un país que se presenta como modelo y defensor de la libertad y de la compasión. Por todo esto, el arte también puede dar forma a nuestro desacuerdo. El arte puede jugar un papel importante al mostrarnos la necesidad de constituir nuevas formas de la vida en común. En consecuencia, el arte como creación hace ver los problemas sociales que por medio de la política se buscan resolver. Dicho lo anterior, considero que el arte que puede desvelar los descontentos que surgen frente a los mecanismos de dominación es el crítico.

 

En este orden de ideas, “el arte crítico, en su formulación más general, se propone concienciar acerca de los mecanismos de dominación con el fin de convertir al espectador en actor consciente de la transformación del mundo.”21 Así, este tipo de arte busca crear conciencia en los espectadores para que intenten cambiar mediante la disputa de la palabra, aquellas cosas que afectan a la sociedad y que el arte está denunciando. De esta manera, el arte se convierte en un mecanismo de exposición que hace visibles aquellas experiencias que producen los dispositivos de dominación dentro del tejido complejo de la cultura.

 

Se puede decir que el arte “no es el concepto común que unifica las diferentes artes. Es el dispositivo que les hace visibles.” 22 El arte crítico puede trasmitir sensaciones y sentimientos a manera de mensajes que nos revelan el orden del mundo. Enseña las estructuras sociales, culturales, políticas y económicas, así como sus conflictos y las identidades sociales. Así, el

 

19Ibid., p. 76.

20Ibid., p. 79.

21 Jacques Rancière, El malestar en la estética, Buenos Aires, Clave Intelectual, 2012, p. 59.

22  Ricardo Javier Arcos Palma, Estética y política en la filosofía de Jacques Rancière [en línea], Colombia,        Universidad        Nacional        de        Colombia,        2008,        Dirección        URL:

http://esferapublica.org/arcospalma.pdf, [consulta: 15 de agosto de 2016].

 

 

arte crítico invita a pensar en un mundo que se puede construir y que intenta lograr en el espectador una actitud transformadora y de cambio frente aquello que le lastima.

 

De esta forma, “el arte crítico transforma al espectador en un actor, en un activista que hace de su experiencia estética un medio para actuar y cambiar su contexto inmediato.” 23 El arte crítico es fundamental para cambiar la pasividad de los espectadores y convertirlos en sujetos activos de la transformación del mundo. “El espectador ya no asistiría al derrumbamiento de los grandes relatos, de las utopías y de la historia, sino que intentaría transformarlas.” 24 Por tanto, el arte crítico en su interacción con el espectador puede despertar conciencias. En consecuencia, el arte está vinculado a la vida sensible por lo que no puede separarse de la realidad.

 

Ya habiendo reflexionado sobre la idea de arte crítico, es momento de explicar sus características y los usos políticos que propongo. Así, las características del arte crítico que planteo son las siguientes: creatividad, imaginación, sensibilidad, subversión, originalidad, ser contestatario y reflexivo. Mientras que los usos políticos son: la protesta, la crítica, la creación de conciencia, la denuncia y el dar consistencia a acciones políticas que se enfrentan a los mecanismos de la dominación.

 

La creatividad en el arte es la capacidad de creación del artista, es hacer algo nuevo que obviamente no existía y que eleva al objeto creado a una existencia con la que no contaba. Mediante la creatividad el artista puede fundar, inventar e instituir un objeto tangible que puede mostrar a los espectadores nuevas maneras de ver y sentir el mundo que antes no había considerado, y que, por medio del toque creativo del artista, ahora pueden tener acceso a las cuestiones que éste quiso trasmitir por medio de las sensaciones y percepciones que buscó provocar de manera deliberada o involuntaria.

 

Las sensaciones son aquellos estímulos que producen experiencias inmediatas, que son una respuesta de nuestros sentidos frente a la obra de arte. Mientras que las percepciones son la interpretación cognitiva de esas sensaciones. Por ello, la creatividad puede activar un sentir que consiente “la animación (agitación), el movimiento y los límites de las facultades y la libertad de juego, (…), además de la ampliación del pensamiento, la limitación y el cuestionamiento de lo establecido.” 25

 

Por su parte, la imaginación es una característica que consiste en la capacidad del artista de imaginar su objeto, y en el espectador de imaginar a partir del tema de la obra de arte. La

imaginación al artista le permite producir imágenes mentales y combinarlas entre sí para poder

 

 

23Ibid.

24Ibid.

25  Amparo Vega, Arte, estética y política [en línea], Colombia, Universidad Nacional de Colombia, s/fecha de publicación, Dirección URL: http://www.esferapublica.org/archivox3.htm, [consulta: 15 de

agosto de 2016].

 

 

materializarlas en una creación. De tal forma, la imaginación se relaciona con la creación en la medida que antecede a esta última.

 

La sensibilidad en el arte se presenta en el artista y en el espectador. Así, ésta es la capacidad de sentir y percibir que permite al artista materializar en su obra todos los estímulos sensoriales provocados por una realidad que busca representar. Dicha característica facilita al artista trasmitir al espectador su visión del mundo y su postura dentro del mismo. Por medio de la sensibilidad, el artista nos hace sentir su inclinación política y hasta como siente y piensa el tema que trata.

 

Ahora bien, la característica de subversión es de las fundamentales en el arte crítico, ya que ésta puede tener un contenido altamente político.   A mi entender, ser subversivo es perturbar y alterar un orden de dominación para transformarlo. De ahí que la subversión atenta contra el orden social establecido. Esta particularidad del arte crítico es lo que lo distingue de cualquier otro tipo de arte que se enmarca en los lineamientos establecidos los mecanismos de la dominación. La subversión en el arte ayuda a descalificar una decisión del aparato estatal que genera descontento en integrantes de la sociedad y que por tan razón proponen otras maneras o formas de resolución de los problemas que vive la comunidad.

 

La originalidad permite al productor del arte que sus ideas sean auténticas. Por lo cual la obra resulta en algo nuevo o distinto de lo anterior porque no intenta imitar sino abrir mundo. En este sentido, la originalidad da la autenticidad que “es la cifra de todo lo que desde el origen puede trasmitirse en ella desde su duración material hasta su testificación histórica.”26 De ello que lo original no deriva de ninguna otra cosa al no ser copia, imitación o traducción. Es lo que hace que una obra considerada artística pueda ser auténtica, lo que le permite certificar su contenido de veracidad.

 

El carácter contestatario en el arte se presenta cuando la obra y la manera en la cual trata su tema son presentadas de tal forma que se opone a lo establecido, y resulta una protesta que hace aparecer una polémica. El ser contestatario permite mostrar que el artista hace en su obra una declaración en la que muestra disconformidad o disgusto con algo. Asimismo, ser contestatario permite reivindicar y defender a aquellos que están siendo afectados por una decisión tomada por los mecanismos de la dominación.

 

La reflexión como uno de los elementos del arte crítico, es la meditación atenta sobre un asunto que se da en la elaboración de la obra de arte y que se intenta trasmitir al espectador. Con la reflexión, el artista sitúa al público en un estado de razonamiento que lo invita a poner

atención  en  aquello  que  está  expresando.  Esta  característica  trasmite  y  comparte  un

 

26 Walter Benjamin, “Discursos interrumpidos" en la obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica [en línea], Santiago, Universidad de Arte y Ciencias Sociales, S/fecha de publicación, Dirección URL:  http://www.archivochile.com/Ideas_Autores/benjaminw/esc_frank_benjam0013.pdf,  [consulta:

15 de agosto de 2016].

 

 

conocimiento que el artista tiene sobre el mundo. En otros términos, la reflexión no se da solamente en la elaboración de la representación, sino que también surge en las personas al contemplar la obra.

 

En síntesis, las características de creatividad, imaginación, sensibilidad, subversión, originalidad, ser contestatario y de reflexión en el arte crítico pueden tener un uso político porque pueden emplearse para protestar, criticar, crear conciencia, denunciar y dar consistencia a una acción política que se enfrenta necesariamente al orden establecido. Dicho lo anterior, a continuación, explico en qué consisten los usos políticos, que, en mi opinión, pueden hacerse del arte crítico señalando cada una de las maneras en que puede ser empleado.

 

La protesta, la crítica, el concientizar, la denuncia y el dar consistencia a una acción política en el arte crítico deben orientarse a hacer visible lo que es inaceptable en la sociedad, lo despreciable y lo feo, no para integrarlo como algo aceptable sino para mitigarlo y cambiar los mecanismos en el mundo que lo crean y lo reproducen. El arte debe reivindicar al excluido que es la “figura social de aquel que está fuera y que el arte debe contribuir a meter dentro.” 27

En palabras de Adorno:

 

El arte tiene que adoptar la causa de todo lo proscrito por feo, pero no para integrarlo, mitigarlo o reconciliarlo con su existencia mediante el humor (que es más repugnante que todo lo repugnante), sino para denunciar en lo feo al mundo que lo crea y reproduce a su imagen y semejanza; la posibilidad de lo afirmativo pervive incluso ahí en tanto que conformidad con la humillación y se convierte fácilmente en simpatía con los humillados. 28

 

A mi entender, denunciar es avisar, notificar y comunicar a la sociedad y a las autoridades que hay cosas feas que se están cometiendo en el mundo a causa de la violación a los derechos civiles, políticos y sociales. Criticar es la actividad y capacidad que tiene toda persona para examinar y juzgar sobre algo en la sociedad que no le parece y con lo que no está de acuerdo. Crear conciencia es cuando la contemplación del arte crítico hace que en el espectador inicie un proceso mediante el cual comprende cabalmente una situación social que es inaceptable. La protesta en el arte se presenta cuando en el trabajo artístico se declara públicamente un disgusto o inconformidad con respecto a un hecho o acontecimiento resultado del ejercicio del poder.

 

Consiguientemente la acción política es una acción colectiva que se enfrenta necesariamente al poder establecido con la intención de crear una nueva repartición de lo sensible. El arte crítico por sus características puede dar consistencia o motivar una acción de

este tipo porque hace visibles injusticias en la repartición de derechos, salarios, posiciones

 

27   Jacques  Rancière,  Sobre  políticas  estéticas  [en  línea],  Barcelona,  Universidad  Autónoma  de Barcelona,                                     2005,                                     Dirección                                     URL: http://artetransformacion.weebly.com/uploads/3/5/4/7/3547252/sobre_poliacuteticas_esteticas.pdf, [consulta: 15 de agosto de 2016].

28 Theodor Adorno, Teoría estética, Madrid, Akal, 2004, p. 72.

 

 

sociales, etc., que dan origen a desacuerdos que a su vez generan litigios y disputas para la resolución de inconformidades que tienen que ser atendidas por aquellos que detentan el poder.

 

Dicho esto, ¿cuál fue el origen de los abusos que el ejército norteamericano cometió sobre presuntos prisioneros iraquíes dentro de la prisión de Abu Ghraib contenidos en la obra de Fernando Botero? Estos acontecimientos tienen su antecedente histórico en los sucesos del

11 de septiembre de 2001 con la caída de las Torres Gemelas en Nueva York, EUA. Este hecho dio un giro al expansionismo y al ejercicio del poder de dominación norteamericano que diseñó una estrategia de política exterior que encubría la búsqueda del fortalecimiento de intereses hegemónicos tras la bandera de la lucha contra el terrorismo. En palabras de Yissel Gonzáles García:

 

Se dibujó al “Eje del Mal” como financiadores del terrorismo y poseedores de armas nucleares y con ello, el siguiente destino militar de la coalición occidental bajo la Doctrina de la Guerra Preventiva. La guerra de Irak, iniciada en el 2003, tuvo como telón de fondo el marcado interés de penetración y control económico de los EEUU. La ubicación geoestratégica de la zona, el gran valor energético y la necesidad de controlar la zona del Medio Oriente constituyeron móviles esenciales para el despliegue de todo el aparato militar ofensivo estadounidense. Se trató de un proceso colonizador en pleno siglo XXI a base de eliminar la historia nacional y controlar los recursos naturales. ‘No es el enemigo quien rodea vuestra nación; el enemigo es el que lo gobierna. La ocupación militar estadounidense de Irak será el día de vuestra liberación’. Además de la aniquilación cultural, del estado permanente de guerra y del monopolio comercial, la represión de Estados Unidos sobre el pueblo iraquí fue mucho más lejos. Abu Ghraib marcó el momento en el que la invasión pasó de ser una mera guerra de intereses a convertirse en un crimen. El ejército estadounidense impuso la tortura como método habitual y llevó el terrorismo de estado a un punto de no retroceso. 29

 

De tal suerte, la cárcel de Abu Ghraib no funcionó como un sistema de encarcelamiento para criminales comunes, sino que, por el contrario, fungió  como un  sistema de tortura sofisticado que tenía el objetivo de obtener a cualquier precio información “sensible” en base a romper voluntades.  En el mes de abril del año 2004 fueron publicados en el Washington Post diversas fotografías que mostraban a soldados norteamericanos torturando brutalmente a reclusos de Abu Ghraib. Las imágenes dieron la vuelta al mundo movilizando a la opinión pública internacional que acusó a los altos mandos del ejército norteamericano como los principales responsables de tal grado de tortura y violación a los derechos humanos.

 

Las torturas en la cárcel de Abu Ghraib cometidas por militares norteamericanos marcaron al ciclo de George W. Bush como uno de los periodos presidenciales más negros de los  Estados  Unidos,  ya  que  la  tortura  se  fijó  como  una  política  de  facto  para  obtener

 

 

 

 

29Yissel Gonzáles García, De la condena de los crímenes de Auschwitz a la impunidad en Abu Ghraib, [en línea], México, Visiones de Política Internacional, Dirección URL: http://leyderodriguez.blogspot.mx/2012/02/de-la-condena-de-los-crimenes-de.html, [consulta: 21 de julio de 2013].

 

 

información. Este horror de Abu Ghraib no pasó inadvertido por el artista Fernando Botero, al respecto el pintor declara lo siguiente:

 

Cuando apareció el artículo en el New Yorker, pues el mundo se horrorizó de saber lo que estaba pasando en la cárcel de Abu Ghraib y en muchas cárceles, es decir, que estaban torturando, igualmente como había torturado Saddam Hussein y de una forma tal vez más despiadada, porque no era solamente dolor físico, sino que era la humillación. Y claro, mucha de esa gente era inocente, había seguramente algunos terroristas, pero mucha gente fue a dar a la cárcel porque estaba cerca de un atentado y fue a dar a Guantánamo. Mucha de esa gente la han tenido que soltar después de años de tortura, porque no encontraron ninguna acusación que hacerle. Fue muy escandaloso porque un país que se presenta como modelo y defensor de la libertad y de la compasión, pues no mostró ni compasión ni deseo de libertad ninguno. 30

 

En este orden de ideas, ¿por qué la serie “Botero Abu Ghraib” es arte crítico? En mi opinión lo es en tanto que critica, protesta y denuncia el abuso por parte de soldados norteamericanos hacia los derechos humanos de presuntos milicianos iraquís. Fernando Botero en la serie busca registrar un acto inaceptable cometido por la política expansionista norteamericana hacia la humanidad. La obra de Botero es crítica porque pretende que las torturas no se olviden y se recuerden, no para causar un dolor eterno, sino para que el rechazo a la tortura se edifique más allá del miedo y la compasión. En palabras del mismo artista:

 

La fuerza del arte es hacer recordar cuando los periódicos no hablan, cuando la gente no recuerda el arte tiene la capacidad de hacer recordar algo que sucedió. Por ejemplo, Guernica fue un pequeño episodio de la Segunda Guerra Mundial, un bombardeo que hubo sobre la población civil por los alemanes. Y por el cuadro Guernica todo el mundo sabe que hubo ese bombardeo. Todo el mundo se acuerda de los fusilamientos por el cuadro de Goya. Mi aspiración sería que estos cuadros sirvan para recordar esto que sucedió, tan horrendo, que fue la tortura en la cárcel de Abu Ghraib y en tantas otras cárceles, para no dejar olvidar.31

 

En marzo de 2006, las autoridades militares norteamericanas tomaron la decisión de cerrar la cárcel de Abu Ghraib y de trasladar a sus prisioneros a otras penitenciarías instaladas en Iraq. Gracias a las pinturas y dibujos de Fernando Botero se estableció una protesta frente al papel de los Estados Unidos en aquel país durante la guerra. Las huellas tétricas del horror de la humillación han quedado en la memoria de la humanidad. Lo sucedido en la prisión Abu Ghraib es un registro de que el paradigma de la democracia y la libertad norteamericana es capaz de basar su imposición en técnicas crueles de tortura y degradación que pueden terminar con todo tipo de valores éticos y morales. La serie “Botero Abu Ghraib” es un ejemplo de que:

 

La imagen de la civilización occidental ha quedado sepultada bajo los cadáveres de las masacres norteamericanas alrededor del planeta. El establecimiento del centro de detención y tortura de prisioneros

de guerra en la Base Naval de Guantánamo tuvo reflejo en Abu Ghraib. La administración Bush inició el

 

 

30Yenny, Cáceres, “El horror según Botero”, [en línea], Chile, Qué Pasa, s/vol. s/núm., 29 de febrero de

2012,   Dirección   URL:   http://www.quepasa.cl/articulo/cultura/2012/02/6-7890-9-el-horror-segun- botero.shtml, [consulta: 15 de agosto de 2016].

 

 

camino de la construcción de un sistema de detención militar a escala mundial, localizado deliberadamente en bases fuera del territorio norteamericano y resguardado del escrutinio civil y de la revisión judicial. Una cultura quebrada en su más profunda estructura es lo que Auschwitz ha dejado como herencia y Abu Ghraib ha venido a reforzar. Se han sacrificado los valores de la humanidad para justificar fines políticos y económicos. En Abu Ghraib, el ser humano dejó de ser sujeto para transformarse en objeto de las prácticas sádicas y terroristas de los EEUU. En las paredes de ese centro de detención se legaron, a las generaciones posteriores, una amalgama de evidencias de que el genocidio, la tortura y el terrorismo son los mecanismos y las estrategias de las potencias occidentales para imponer su dominio.32

 

Esta serie pictórica de Botero nos recuerda que la civilización coexiste con la barbarie. Refleja que los Estados Unidos están dispuestos a seguir manteniendo su superioridad ideológica, política y económica a cualquier costo. Señala que las condiciones de odio, racismo e intolerancia que provocan los genocidios están presentes. Las causas que provocaron la masacre de millones de personas a lo largo de la historia parecen aun presentes al mostrarse ese patrón repetitivo de intolerancia y cosificación de la otredad.

 

Botero Abu Ghraib” es una protesta, una crítica y una denuncia que cuestiona los intereses de dominación y expansión económica de las potencias en el capitalismo, que con la necesidad que tienen de conseguir capital, imponen su ideología sobre cualquier cultura en base al miedo que causa la demostración de fuerza. La serie pictórica es una crítica a la ambición hegemónica estadounidense que tiene sobre el mundo, es una denuncia a la intolerancia religiosa y una protesta frente al nacionalismo radical y exacerbado que en el fondo estuvo presente en aquellos soldados norteamericanos que llevaron a cabo el horror de la tortura en esa cárcel iraquí. Al respecto Gonzáles García apunta que:

 

Con el fin de la guerra en Irak y la retirada de las tropas estadounidenses, aparentemente, la derrota era clara. Sin embargo, la realidad se remite a la esencia de la situación. Los Estados Unidos fue el neto vencedor de la guerra en Irak. Los objetivos propuestos fueron cumplidos: obtuvieron el control de los recursos naturales, instauraron un gobierno pro-norteamericano, establecieron bases militares y se afianzó la intervención económica y política en una zona de esencial valor geoestratégico. Sin embargo, la contraparte recibió un país devastado y desmoralizado y una población víctima del terror y la violencia. (…) Tras la masacre tutsi en Ruanda una vez más el CSONU creó un Tribunal Internacional para Ruanda en virtud del capítulo VII de la Carta de la ONU bajo acusaciones de genocidio y otras violaciones del derecho internacional. Ni en Vietnam, ni en la Base Naval de Guantánamo, ni en Afganistán, ni en Abu Ghraib hubo un pronunciamiento de la ONU y su Consejo de Seguridad para juzgar los crímenes cometidos ni  las  violaciones a  los derechos humanos. Israel ha violado fronteras y  amenaza con exterminar la población palestina, los Estados Unidos instaura gobiernos títeres en Egipto, incita la guerra civil en Libia y contrata mercenarios para asesinar y torturar a su líder, en Siria se promueven los disturbios y a Irán se le amenaza con un ataque nuclear. Estos sucesos de violación a la paz internacional no han tenido una condena en las Naciones Unidas porque, sencillamente, el control del mundo está en

manos de los poderosos.” 33

 

 

 

32Yissel Gonzáles García, op. cit.

 

 

Fernando Botero con su obra sobre Abu Ghraib deja registro de que la impunidad de los crimines cometidos por los Estados Unidos es una constante en el mundo actual. Dicen que la historia la escriben los vencedores, pero el trabajo de Botero apunta que la victoria norteamericana está marcada por las atrocidades de la tortura llena de violencia y terror. La serie sobre lo que pasó en esta cárcel no deja olvidar que los gobiernos en la búsqueda del poder económico y el control mundial, son capaces de emplear el poder y la fuerza para imponerse, aunque eso implique pasar por encima de la dignidad humana.

 

Finalmente, ¿cuáles son los alcances reales que la obra pictórica “Botero Abu Ghraib” tiene sobre aquellos espectadores que la han visto?, ¿estas pinturas de Fernando Botero ayudan a crear consciencia de que la historia del hombre ha quedado marcada por la masacre a su propia especie?,¿se puede pensar en la erradicación de la tortura y la humillación en el mundo considerando la violencia existente en las sociedades actuales?, y ¿realmente el arte crítico puede influir en la transformación de los sujetos en actores conscientes de la transformación del mundo?

 

Desgraciadamente lo que Fernando Botero plasma en sus pinturas sobre lo que pasó en Abu Ghraib es un recordatorio de que el hombre es capaz de masacrar, torturar, humillar, cosificar, degradar y atormentar a sus semejantes. Los genocidios paradigmáticos del siglo XX como lo son el holocausto judío, el asesinato masivo provocado por el lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, el genocidio armenio durante el gobierno de los Jóvenes Turcos, el genocidio en Ruanda donde el gobierno hutu intento eliminar a los tutsi, el Golodomor Ucraniano donde murieron de hambre entre 7 y 10 millones de personas a causa del gobierno de Stalin, el genocidio maya ocurrido en Guatemala en la década de los 80’s, entre otros más, nos recuerdan que las atrocidades hacen al hombre víctima y victimario de sus propias ambiciones, de sus intereses de dominación y de la lucha por el poder que ha llevado a la civilización a conducirse por el camino del crimen y la violencia.

 

El acontecimiento que está plasmado en la serie pictórica “Botero Abu Ghraib” pasa a la historia de la humanidad como un capítulo más de los tantos oscuros que existen como lo fueron los campos de concentración nazis –que al igual que los norteamericanos en Iraq- hicieron de la detención, cosificación, la humillación y la tortura mecanismos del poder de dominación. Lo plasmado en esas pinturas corre el riesgo de ya no sorprender a nadie porque vivimos en un mundo donde la violencia se ha llevado a niveles brutales a los que las sociedades se han acostumbrado y muchas veces la han vuelto un espectáculo. La violencia corre el riesgo de pasar de ser algo inaceptable a convertirse en tolerable, ya que en ella se están erigiendo los intereses de dominación política y control económico de las potencias, como lo son los Estados Unidos de Norteamérica. Al respecto, Yissel Gonzáles nos dice que:

 

Las ambiciones de poder y los intereses de clases condujeron a Hitler a Auschwitz, al exterminio y a la masacre. Hoy una simple analogía nos conduce a Abu Ghraib, donde otro actor, EEUU, recurre a similares tácticas para instaurar su dominio. Tanto Auschwitz como Abu Ghraib han llevado la crueldad humana

 

 

al punto más alto. Los actos de salvajismo del sistema nazi estimularon un cuestionamiento generalizado de los valores que sustentaban la “civilización” europea. La imagen de la afamada democracia occidental y sus patrones de comportamiento quedaron dañados por lo sucedido en los campos de concentración de Hitler. La opinión pública y el movimiento internacional condujeron a la creación de un tribunal ad-hoc para impartir justicia a los responsables de los crímenes. Los Juicios de Núremberg fueron un conjunto de procesos jurisdiccionales emprendidos por iniciativa de las naciones aliadas y vencedoras de la contienda bélica. En Núremberg fueron juzgados los principales responsables de los crímenes cometidos en nombre del III Reich.(…) Las semejanzas y diferencias son evidentes. Auschwitz y Abu Ghraib son iguales crímenes en épocas discordantes, la impartición de justicia fue diferente. En Auschwitz hubo un Núremberg, en Abu Ghraib ha perdurado el silencio. Los vencedores son los mismos del Holocausto disfrazados de democracia y los juzgados han sido los vencidos. La impunidad de los crímenes de EEUU se repite como una constante mundial. En Núremberg se intentó poner coto a la anarquía y crear un sistema de garantías a la perdurabilidad de la especie. EEUU en Abu Ghraib ha demostrado que la historia la escriben los vencedores. Las atrocidades allí cometidas son comparables a las de los campos nazis de concentración donde el terror y la violencia se impusieron como una constante. La identificación de un culpable ha constituido una permanente estrategia de manipulación. En Auschwitz se definió a los judíos como causa de la crisis alemana, en Abu Ghraib se fue tras la lucha contra el terrorismo. Ello justificó las matanzas y el exterminio. El manejo de la opinión pública y las campañas mediáticas han sido el instrumento de las políticas expansionistas, injerencistas y hegemónicas de los poderosos.34

 

Botero nos recuerda en sus cuadros que las condiciones que hacen posible el genocidio aún están presentes en nuestros días. Invita a pensar que en el fondo de las torturas, humillaciones y degradaciones en Abu Ghraib están el interés desbordado y desmedido del poder económico y del control mundial de los Estados Unidos. Las pinturas plantean que las relaciones internacionales se mueven alrededor del poder en base a reglas que los países hegemónicos imponen a los periféricos. La serie pictórica plantea algunos cuestionamientos;

¿los responsables de las torturas de Abu Ghraib fueron lo suficientemente castigados?, ¿qué es lo que permite que suceda una aplicación de justicia no justa a los culpables del horror en aquella cárcel? y ¿el peso de los crímenes y violaciones a los derechos humanos plasmados en las pinturas de Botero sobre Abu Ghraib es suficiente para repensar los métodos empleados para obtener información para la seguridad nacional?

 

Por último, el ate crítico puede protestar, denunciar y criticar lo inaceptable, pero depende del espectador convertirse en sujeto capaz de la transformación del mundo. Fernando Botero deja claro que el artista puede tener intervenciones políticas cuando protesta, critica, crea conciencia, denuncia y toma posición ante algo indígnate. Nos revela que el arte crítico debe mostrar la sociedad fea, basada en la oposición entre quienes mandan y obedecen. De tal forma, el arte debe de invitar a comprender a los espectadores que el paisaje que desvelo como feo, debe proponer nuevas maneras de hacer, ver, ser y decir. Asimismo, el arte puede participar en la política de muchas formas:

 

Por la manera en que construye formas de visibilidad y de decibilidad, por la manera en que transforma la práctica de los artistas, por la manera en que propone medios de expresión y acción a quienes estaban desprovistos de ellos,

 

 

34Ídem.

 

 

etc. Lo que es políticamente relevante no son las obras, sino la ampliación de las capacidades ofrecidas a todos y a todas de construir de otro modo su mundo sensible.35

 

Hoy en día el reto del arte crítico es invitar a los espectadores a que confíen en que pueden cambiar todo aquello con lo que están en desacuerdo en el mundo. Sería fundamental dejar de considerar al espectador como un ignorante y desconocedor de lo que pasa a su alrededor. Pienso que el saber no es tener un conjunto de conocimientos sobre el mundo sino una posición ante ellos. De esta manera, los espectadores deben tomar una actitud y tener una opinión frente a los acontecimientos históricos de la vida cotidiana que se desarrollan frente a ellos. Para lograr esto, considero necesario:

 

Pasar de los grandes acontecimientos y personajes a la vida de los seres anónimos, encontrar en los síntomas de una época, una sociedad o una civilización en los detalles ínfimos de la vida corriente, explicar la superficie a través de las capas subterráneas y reconstruir mundos a partir de sus vestigios.36

 

Además, se tiene que poner en marcha la presunción de igualdad para que cualquiera pueda desempeñar un ejercicio crítico que traiga como resultado la emancipación intelectual del espectador para que ponga en duda las relaciones del decir, del ver y el hacer; o bien “reconocer en el espectador su actividad de interpretación activa.” 37 Como dice Rancière:

 

La crítica en general no es la actividad que juzga si las ideas, obras de arte o movimientos sociales son buenos o no. Por el contrario, es la actividad la que perfila el tipo de mundo que esas ideas, obras o movimientos proponen, o el tipo de trabajo dentro del cual toman consistencia.38

 

En efecto, la actitud que se esperaría del espectador frente al arte crítico sería la de poner en duda la distribución de los roles, lugares e identidades que se desarrollan en el mundo sensible. De esta forma, la capacidad crítica permitiría tomar una postura política que dé pie al espectador a tomar parte activa ante las experiencias vividas en el mundo a diario y a tener algo que decir frente a los aspectos de la vida en la comunidad que generan desacuerdo.

 

En fin, la serie que Fernando Botero hizo sobre Abu Ghraib hace aún más evidente la opresión de Estados Unidos en Irak, cuestiona sus políticas de expansionismo y de colonialismo intelectual y político que han existido a través de muchos años. Botero empleó su imaginación

para hacer visible que el asunto de los abusos no era algo que se tenía que dejar pasar y olvidar

 

 

 

35 Amador Fernández Savater, El espectador emancipado. Una entrevista al filósofo Jacques Rancière, [en línea], Caracas, Corneta: Semanario Cultural de Caracas, s/vol., núm. 101, 10 al 16 de junio de

2010, Dirección URL: http://www.corneta.org/no_101/jacques_ranciere_entrevista_arte_politica.html,

[consulta: 12 de septiembre de 2011].

36 Jacques Rancière, Jacques Rancière, Momentos políticos, Buenos Aires, Capital Intelectual, 2010, pp.

55-56.

37 Amador Fernández Savater, op. cit.

38Jacques Rancière, Sobre la importancia de la teoría crítica para los movimientos sociales actuales [en línea],      s/lugar      de      edición,      s/editor,      s/fecha      de      publicación,      Dirección      URL:

http://www.estudiosvisuales.net/revista/pdf/num7/05_ranciere.pdf, [consulta: 15 de agosto de 2016].

 

 

en el silencio. Se sintió afectado e indignado por una injusticia que pasaba en el mundo, por eso a través del arte pintó esta tragedia para dejar huella, se horrorizo y decidió hacer sus obras para no dejar olvidar e invitar hacer algo. Este artista nos recuerda que el arte puede hacer también el registro de actos inaceptables cometidos por el poder, para que no se olviden y se recuerden. Nos dice que el arte no debe estar divorciado de lo público, por ello Botero piensa que el arte no debe necesitar explicación de los expertos del arte, debe permitir una libre interpretación que explique a cualquiera su importancia y significado a partir de la vivencia y goce, que es finalmente lo que este pintor trato de plasmar en las obras sobre Abu Ghraib, que, desde mi punto de vista, fue lo que logró su gran impacto universal.

 

 

 

 

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