El Poder de la Vida desde la perspectiva de los Movimientos Sociales Emergentes en la Era Biopolítica Global

The Power of Life from the perspective of Emerging Social Movements in the Global Biopolitical Era

Katia Milena Martínez Heredia[1]

 

Resumen

El objetivo de esta Investigación es interpretar la teoría y práctica de la biopolítica y los Movimientos Sociales Latinoamericanos emergentes en el contexto de la Globalización Neoliberal Capitalista, resignificando epistemológica, ideológica y ontológicamente a los sujetos históricos de Poder-Saber en su praxis de cambio o en movimiento en relación con sus alteridades, a través del reconocimiento de prácticas y experiencias políticas alternativas, emancipatorias y socio-culturales en emergencia. La investigación es Cualitativa, enmarcada dentro de la Teoría Social de la Complejidad, como teoría emergente, abierta a la reflexión y a la discusión Transdisciplinar en un diálogo entre y con las disciplinas, desde el método Hermenéutico el cual permite explicar e implicar compresivamente las significaciones teóricas y prácticas, objetivas y subjetivas, éticas y estéticas sobre los saberes instituidos e instituyentes. En conclusión, se comprende que la Vida constituye el paradigma a saber que dignifica la condición de ser humanos, de ser parte integrante, parcial no total, de la humanidad y los Movimientos Sociales emergentes representan una concepción alternativa de la Dignidad Humana ni superior ni inferior en el espacio de la auto-determinación y la soberanía individual y colectiva en vías de un mundo en común.

Palabras clave: biopolítica; globalización; movimientos sociales latinoamericanos emergentes.

 

Summary

 

The objective of this research is to interpret the theory and practice of politics and the emerging Latin American Social Movements in the context of Capitalist Neoliberal

Globalization, resignifying epistemologically, ideologically and ontologically the historical subjects of Power-Saber in their proxies of change or in movement in relation to its authorities, through the recognition of alternative political practices and experiences, emancipatory and socio-cultural in an emergency. The research is Qualitative, framed within the Social Theory of Complexity, as an emerging theory, open to reflection and transdisciplinary discussed in a dialogue between and with the disciplines; from the Hermeneutic method which allows to explain and comprehend involve the theoretical meanings and practices, objective and subjective, ethical and aesthetic about instituted and instituting knowledge. In conclusion, it is understood that Life constitutes the paradigm to know that it dignifies the condition of being human, of being an integral part, not totally, of humanity and the Emerging Social Movements represent an alternative conception of Human Dignity neither superior nor inferior in the space of self-determination and individual and collective sovereignty in the path of a world in common.

 

Keywords: biopolitics; globalization; emerging Latin American social movements.

 

 

 

 

Introducción[2]

La categoría denominada por Paul-Miche Foucault (2004) como biopolítica, no solo es una categoría teórica deconstructiva (crítica) de los Estados-Nación de la Europa del siglo XVIII, sino también una categoría práctica que permite dilucidar los sujetos, lenguajes y lugares en un haz complejo de relaciones de Poder-Saber en el contexto contemporáneo a razón de las continuidades, discontinuidades y rupturas socio-económicas, socio-políticas y socio-culturales del Estado, quien representa y connota el Poder instituido y la Nación, quien representa y denota el Poder instituyente de la resistencia. Los desafíos cualitativos para una racionalidad del Ser Social en la contemporaneidad, especialmente desde la racionalidad del Ser Social e Inter-Cultural Latinoamericano, requiere de la comprensión teórica y práctica, objetiva y subjetiva, ética y estética de los sujetos en su praxis de cambio, de tal manera que se asiste a la resignificación del concepto biopolítico del Estado-Nación y a la emergencia de un sujeto colectivo auto-determinado, que adquiere la connotación o representación de Movimientos Sociales en la Era Global.

El contexto en mención es complejo y problemático ya que después de la finalización de la Guerra Fría, de la caída del Muro de Berlín, y de la disolución del Bloque Soviético, se universaliza, se estandariza y se homogeneiza el Sistema Internacional denominado también, Nuevo Orden Mundial, el cual se apoya en el Sistema de Bretton Woods, en los Organismos Supra-Nacionales como el F.M.I (Fondo Monetario Internacional), el B.M. (Banco Mundial), de la O.N.U. (Organización de las Naciones Unidas), en el Mercado y los agentes del mercado como son las Empresas Multinacionales y Corporaciones Extranjeras, así como en el Capitalismo como sistema imperante, en la Democracia como sistema mínimo y en la Sociedad y la Cultura Transnacional, donde se intensifican las relaciones sociales de internacionalización, transnacionalización y mundialización de bienes y servicios que disciplinan, normalizan, controlan, dominan y gobiernan a la población a escala planetaria, y también nos convence de lo inagotable de su poéisis tecno-científica, en su intento para producir la otra episteme que le permita racionalizar su poder de dominio a través de estrategias y alianzas de inclusión ideológica (Márquez, 2016), en contraste con la emergencia de sujetos de colectivización con Poder social e inter-cultural, quienes adquieren la connotación o representación social de Movimientos Sociales en renuncian a la lealtad del Estado, en defensa absoluta de la Vida y la reproducción de la Vida en todas sus formas.

En Latinoamérica, especialmente, se institucionalizan las políticas impositivas del Washington Consensus (Consenso de Washington) que son técnicas de gobernanza global y regulación de la economía local-global en el auge de las TIC´S (principalmente la Internet), que entrañan tantas virtudes emancipadoras como virtualidades esclavizantes, propendiendo por la mercantilización de todos los bienes y servicios así como de los modos de producción que maximizan las representaciones sociales de la economía neoliberal capitalista y minimizan las representaciones sociales de lo público, cuyas dinámicas societales afectan las prácticas de los sujetos actuantes, los espacios de coexistencia y sus discursos, sobre todo, en las dimensiones socio-culturales de los modos de vida, debido al proceso de homogeneización económico, político y socio-cultural que pone en relevancia lo cuantitativo sobre lo cualitativo, los bienes privados sobre los bienes públicos, la cultura del consumo, del individualismo, de la competencia, de la explotación, de la monopolización y de la acumulación del capital; esta ideología convirtió las leyes económicas en leyes naturales, diseñando unas políticas estándar de aplicación universal: lucha frontal contra la inflación, disminución del déficit presupuestario, equilibrios macro-económicos y niveles impositivos acordes con el crecimiento económico, privatizaciones de los servicios públicos y la seguridad social, lucha contra el universalismo del Estado Bienestar, focalizando los gastos sociales hacia los más pobres y aboliendo el salario mínimo considerado como un obstáculo para la creación del empleo, apertura total de los mercados con libre circulación de capitales, bienes y servicios, suprimiendo los monopolios públicos y con escasa intervención de los privados. etc., (Giraldo, 2007); no obstante, en medio del sistema imperante, como un movimiento en diagonal (no-lineal), emergen experiencias económicas alternativas, prácticas políticas emancipatorias y dinámicas socio-culturales locales-globales que trasgreden el statu quo del proceso globalizador, bajo la cultura de la colectivización, la desobediencia civil, la resistencia social, la movilización social y el diálogo social, elementos constituyentes del devenir/movimiento de los Movimientos Sociales Latinoamericanos, quienes aluden al principio de autodeterminación y soberanía individual y colectiva poniendo en crisis el orden mundial establecido.

Actualmente el Estado-Nación en correlato con las Instituciones Supra-Nacionales se develan en crisis de representatividad, legitimidad, legalidad, gubernamentalidad y de institucionalidad en el plano local-nacional y global-internacional, emergiendo un movimiento colectivo social e inter-cultural emancipatorio que adopta la significación de Movimiento Social, es decir, sujetos individuales y colectivos con capacidad de resistencia civil ante las biopolíticas regulatorias capitalistas globales, ya que en toda época donde han existido formas de opresión sobre los individuos han existido expresiones de rebeldía y rebelión en oposición al Poder económico, político y social dominante, también denominadas autonomías y resistencias solidarias, auto-realizadas, auto-determinadas e inter-culturales evitando que aquellos que ostentan el poder económico y político global abusen de él (Martínez et al., 2016). Este nuevo movimiento asocia un soberanismo de raíces, de cultura y de civilización (que si bien reconoce al Estado nacional, no es en absoluto estatismo nacionalista), una auténtica conciencia de los problemas mundiales así como a una nueva voluntad de actuar asociado a todo aquellos que están amenazados por la hegemonía de lo cuantitativo, de la rentabilidad, del beneficio y de la maximización (Morin, 2007), en tanto que se necesitan nuevas fuerzas para establecer y dar vigor a un foro auténticamente mundial adecuado a la era de la globalización, ya que no se trata de cómo remontar el río de la historia, sino de luchar contra su contaminación y canalizar sus aguas para lograr una distribución más equitativa de los beneficios que comporta (Bauman, 2007). Este es el principal mérito del movimiento global contra la globalización: el haber puesto sobre el tapete del debate social y político lo que se presentaba como vía única e indiscutible del progreso de la humanidad. La gente vive y reacciona con lo que va percibiendo y cuando no encuentra causes de información y participación sale a las calles y así frente a la pérdida de control social y político sobre un sistema de decisión globalizada surgen los Movimientos Sociales, centrado en protestas simbólicas porque es en torno a esas banderas explícitas donde se agregan voluntades (Castells, 2000).

Todo ello implica, en consecuencia, un reconocimiento amplio del derecho a la diversidad y a la diferencia, como prolegómenos de una existencia con posibilidad de ser compartida con otros, sin los sesgos y las dominaciones del poder cuando éste es asumido solamente como extensión de una práctica de cohesión donde los otros terminan siendo excluidos o anulados (Márquez, 2006), de esta manera, las identidades y estrategias colectivas de todos los movimientos sociales están inevitablemente ligadas al ámbito de la cultura, en sus continuas luchas contra proyectos dominantes de desarrollo, construcción de nación y de represión, con base en múltiples significados y riesgos (Escobar, 1999), como expresión compartida de los sujetos heterogéneos, nuevas formas de pertenecer y exigir derechos en medio de la diversidad y pluralidad creciente de los sujetos que hablan, actores populares que se movilizan colectivamente en representación de la Nación trasgrediendo el Poder del Estado y del Poder imperial Supra-Nacional, mediante un campo de posibilidades y libertades.

Desde esta problematización sobre los sujetos, lenguajes y lugares biopolíticos en su praxis de cambio o en movimiento en la Era Global se revelan multiplicidad de fenómenos de carácter político, económico, social, cultural, ético, estético, objetivos y subjetivos, etc., enmarcados en una complejidad estructurada de factores asociados e interrelacionados, donde el Poder y el Saber son en sí mismo problemas que dependen de las relaciones de fuerza internas y externas que lo condicionan y de los privilegios del conocimiento aprendido y aprehendido a lo largo del tiempo, siendo urgente y necesario resignificar epistemológica, ideológica y ontológicamente los paradigmas, las contradicciones históricas, las nociones, las denominaciones, las diferenciaciones, en un diálogo de conocimientos, teorías y saberes instituidos e instituyentes sobre el cual enriquecer la Ciencias de la Vida y las Ciencias del Devenir en clave Latinoamericana, con o sin mayúsculas, así como también, es imperativo repensar el Sujeto Latinoamericano, como sujeto que produce, reproduce, crea, re-crea, transforma, sueña y emancipa la Cultura y la Sociedad a la que pertenece, teniendo en consideración los aspectos individualizadores y totalizantes que los afectan, desde un diálogo inter-cultural sobre los asuntos humanos, los problemas humanos y los devenires humanos, igualmente históricos. Este es un derecho inalienable a todo contexto cultural con su respectiva formación histórica. Se convierte así el pensar filosófico en un pensar dialéctico, en una razón dialógica que se desenvuelve históricamente en una práctica comunicativa que no puede ignorar la presencia de los otros, menos aún negar sus particularidades (Márquez, 2006).

Es por ello que el objetivo de esta Investigación es interpretar la teoría y práctica de la biopolítica y los Movimientos Sociales Latinoamericanos emergentes en el contexto de la Globalización Neoliberal Capitalista, resignificando epistemológica, ideológica y ontológicamente a los sujetos históricos de Poder-Saber en su praxis de cambio o en movimiento en relación con sus alteridades, a través del reconocimiento de prácticas y experiencias políticas alternativas, emancipatorias y socio-culturales en emergencia. La investigación es Cualitativa, enmarcada dentro de la Teoría Social de la Complejidad, como teoría emergente, abierta a la reflexión y a la discusión Transdisciplinar en un diálogo entre y con las disciplinas, desde el método Hermenéutico el cual permite explicar e implicar compresivamente las significaciones teóricas y prácticas, objetivas y subjetivas, éticas y estéticas sobre los saberes instituidos e instituyentes, comprendiendo que la Vida constituye el paradigma a saber que dignifica la condición de ser humanos, de ser parte integrante, parcial no total, de la humanidad y los Movimientos Sociales emergentes representan una concepción alternativa de la Dignidad Humana, ni superior ni inferior, en el espacio de la auto-determinación y la soberanía individual y colectiva en vías de un mundo en común.

 

La Hermenéutica como estrategia metodológica

Esta Investigación implica la ruptura paradigmática de las ciencias positivas y la crisis de los métodos tradicionales de obtención del conocimiento, dando paso a la transición epistemológica, ideológica y ontológica de los nuevos humanismos de las Ciencias de la vida y las Ciencias del devenir, con o sin mayúsculas, los cuales trastocan los estándares de cientificidad establecidos, permitiendo explicar y describir la importancia de la interrelación existente entre diversidad de elementos que se tejen y se articulan, como un sistema de solidaridades compartidas, dejando claro que “la teoría del conocimiento o filosofía de la ciencia en que se apoya la metodología cualitativa, rechaza el "modelo especular" (positivista), que considera al sujeto conocedor como un espejo y esencialmente pasivo, al estilo de una cámara fotográfica” (Martínez, M., 2006: 129). En este sentido, esta Investigación se apoya en la Teoría Social de la Complejidad, desde la perspectiva Hermenéutica de la investigación cualitativa en ciencias sociales, de tipo explicativa-implicativa en el campo de las significaciones, cuya vía es integradora de las contradicciones teórico-prácticas, objetivas-subjetivas y éticas-estéticas, no superadora, en un sistema más amplio que las explique, con suficiente capacidad comprensiva, así:

a.         Explicativo-comprensivo sobre las significaciones teóricas y prácticas, objetivas y subjetivas, éticas y estéticas de la biopolíticas, en la Era de la Globalización (definitorio de las positividades y dimensiones históricas).

b.         Implicativo-comprensivo sobre las significaciones teóricas y prácticas, objetivas y subjetivas, éticas y estéticas que aluden a los movimientos sociales latinoamericanos emergentes en la Era Biopolítica de la Globalización (inclusivo de las significaciones que aporta a cada significación).

c.         Resignificar compresivamente a los sujetos, los lenguajes y los lugares individuales y colectivos de Poder-Saber en la Era Biopolítica Global Latinoamericana.

Para Morin (2011) la hermenéutica es el método por excelencia de la complejidad, ya que permite comprender la paradoja de uno y lo múltiple, el tejido de acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones y azares que constituyen el mundo, enfrentando lo entramado (el juego infinito de inter-retroacciones), la solidaridad de los fenómenos entre sí, la bruma, la incertidumbre y la contradicción, tomando conciencia de la patología del pensamiento y su afán de orden, de linealidad, binarismo, de circularidad y segmentariedad, de tal suerte que la interpretación no se realiza en un entorno aséptico sino que están condicionadas por las relaciones de Poder y de dominación entre sujetos individuales y colectivos y la hermenéutica devela estas relaciones de Poder-Saber, a través de la emancipación de las significaciones y de las nuevas representaciones societales que en la contemporaneidad Latinoamericana adquieren la connotación de Movimientos Sociales emergentes, quienes co-construyen el Sistema Social e Inter-Cultural Emancipatorio afirmándose en el Poder interpretativo en bloque devenir.

Según Guerenabarrena en su Tesis Doctoral “El sentido simbólico en la filosofía hermenéutica de Ortiz-Osés” (2015), la hermenéutica es omnicomprensiva ya que acoge las interpretaciones históricas que sobre el tema se hayan dado, develando los sujetos, lugares y lenguajes que hablan en la vida cotidiana, a ludiendo a la relación dialógica que aproxiama y acorta las distancia hermenéutica de los diferentes, que recoge una parte de verdad y una parte de los significados que aportan, comprendiendo los hechos y las interpretaciones previas, donde el lenguaje adquiere relevancia y es el medio en que se realiza la tarea hermenéutica, ya que se sitúa como escenario de inter-penetración y es el hilo conductor de la interpretación. Desde el estructuralismo Saussureano (1945) se implantó la idea del signo como “entidad psíquica bifásica, es decir con dos caras, el significado y el significante, el concepto y la imagen acústica” (43),  no obstante, en esta Investigación se aludió constantemente al signo como entidad multifásica, productora de significaciones en el plano del habla y de las significaciones que emergen en lo instituido e instituyente, una forma de representar el mundo desde la multidimensionalidad del ser, acortando comprensivamente las barreras epistemológicas, ideológicas y ontológicas de las dimensiones históricas como el Estado-Nación y aludiendo a las relaciones de Poder-Saber que se tejen inter-subjetivamente, revitalizando los discursos socialmente y los soterrados.

Esta Investigación se define como una apuesta a la investigación científica, ya que pretende ser un escenario teórico conceptual de análisis, de discusión, de interpretación, de compresión y de resignificación de las nociones, nominaciones, diferenciaciones y dimensiones históricas en movimiento y en ruptura que han provocado que tanto los sujetos, como los lugares y lenguajes se trasgredan el orden económico, político y socio-cultual establecido o dominante, a saber, por las continuidades, discontinuidades, los cambios, las transformaciones y las luchas logradas, a partir de un haz complejo de relaciones de Poder-Saber, luego de una serie de sucesos complejos de casi medio siglo que se consideran son los eslabones o huellas que han quedado perpetuadas en la Historia de la Humanidad, luego de la Segunda Guerra Mundial, y que hoy permiten caracterizar esta realidad denominada para muchos intelectuales como Globalización, escenario en el que han logrado intensificarse las relaciones socio-culturales de los sujetos biopolíticos de Poder-Saber o Movimientos Sociales Latinoamericanos emergentes, sucumbiendo todas las esferas de la vida en sociedad, es decir, que “la teoría no está instigando a la práctica, sino que aprende con la práctica; busca profundizar algunos elementos de la práctica, trae elementos de comparación con otras experiencias, de emancipación” (De Soussa, 2011: 21), que afianzan y fortalecen las Ciencias de las Vida y del Devenir, con o sin mayúsculas.

 

Biopolíticas, biopoderes o tecnologías del Poder en la Era global

La biopolítica, los biopoderes o las tecnologías del Poder fueron el desvelo filosófico del Paul-Michel Foucault, denominadas por autor como el conjunto de mecanismos o estrategias de disciplinamiento (el cuerpo), regulación (la norma) y control (la dominación) del Estado-Nación o Estado Moderno al servicio de una política sobre la vida de los hombres en conjunto, es decir sobre la población, que recae no solo sobre los rasgos biológicos fundamentales o sobre el cuerpo vivo que se gobierna sino también sobre las acciones de los individuos y las múltiples maneras de regularlo, legislarlo y administrarlo, por tanto, de dominarlo “cuyo papel o función y tema, aun cuando no lo logren, consiste precisamente en asegurar el Poder” (Foucault, 2004: 16).

Sin embargo, en la contemporaneidad la biopolítica, el biopoder o las tecnologías del Poder adquieren connotaciones más amplias (negativas y positivas) ya que la razón gubernamental del Estado sufre un desplazamiento histórico de lo político a lo económico, siendo éste último el principio esencial que todo gobierno debe seguir, como principio de autolimitación de la razón gubernamental basado en la ideología liberal del “dejad haced” o la razón del menor Estado que le cede el lugar protagónico al Mercado, paradigma universal de verdad y de justicia, el cual es “primeramente el régimen de la verdad económica dentro de la razón gubernamental (…) opuesto a la razón de Estado que la modifica sin cuestionar sus fundamentos” (Foucault, 2007: 41), limitando el ejercicio del poder público, en otras palabras, “un juego complejo entre los intereses individuales y colectivos, la utilidad social y la ganancia económica; entre el equilibrio del mercado y el régimen de poder público” (2007: 64) en un escenario de contradicciones donde se develan los costos económicos del ejercicio de las libertades bajo los conceptos del Liberalismo, el Neoliberalismo y el Capitalismo, como “dispositivos destinados a producir libertad y que llegado el caso corren el riesgo de producir exactamente lo contrario” (2007: 91).

Las biopolíticas, biopoderes, tecnologías del Poder son también mecanismos de seguridad, positividades, técnicas de la gubernamentalidad o tecnocracias en el contexto de la Globalización, cuyo objeto/sujeto de dominación y control es el hombre en conjunto, el Bios, la especie humana, el ser humano, por tanto, la vida humana, “es el ámbito de las relaciones humanas que propuse llamar gubernamentalidad (Foucault, 2007: 218), colocando al hombre como objeto/sujeto de Poder y de dominación, en el escenario micro y macro del Poder de los Estados Modernos, en el plano molar (estructural) y molecular (coyuntural), ya que “es muy fácil ser antifascista al nivel molar, sin ver el fascista que uno mismo es, que uno mismo cultiva y alimenta, mima, con moléculas personales y colectivas” (Deleuze y Guattari, 1994: 219), entendiendo que el Poder no está quieto en lo individuos, “el Poder tiene que ser analizado como algo que circula y transita transversalmente” (Foucault, 1979: 144), condición que está presente en toda actividad humana, por tanto en toda actividad política, económica y social, produciendo un sistema de representaciones sociales en el mismo plano micro y macro del Poder que se retroalimentan, generando reglas de verdad y discursos de verdad que se producen y se reproducen institucionalmente, ya que “no hay hombre de poder que no salte de una línea a otra, y que no haga alternar un pobre y un gran estilo, el estilo populachero y el estilo Bossuet, la demagogia de café y el imperialismo del alto funcionario” (Deleuze, y Guattari, 1994: 232), de manera que lo que se observa es la crisis del dispositivo de gubernamentalidad del Estado y la crisis de los mecanismos de intervención de los Poderes y Saberes político-públicos del Estado en el contexto global, cuya cultura técnica está enquistada en la Democracia desvirtuado la capacidad de co-construir espacios societales comunes dentro de la esfera pública estatal.

Es lo que Morin (2010) denomina como la crisis cognitiva y del pensamiento sobre el cual está cimentado epistemológicamente el Sistema Internacional y el Nuevo Orden Mundial, que aboga por el economicismo, el reduccionismo, la causalidad lineal, el centralismo y el binarismo, “pero esas figuras de segmentariedad, la binaria, la circular, la lineal, siempre están incluidas la una en la otra, e incluso pasan la una a la otra, se transforman según el punto de vista” (Deleuze y Guattari, 1994: 214), donde la política, la economía y la esfera socio-cultural promueven la híper-competitividad internacional, la homogenización de la cultura, la liberalización del comercio y de los mercados, la desregulación de la política y la economía, y la transnacionalización de bienes y servicios, desde la racionalidad científica, meramente cuantitativa y unidimensional, tal como plantea Deleuze y Guattari (1994) al referirse a los sistemas políticos modernos globales, unificados y unificantes cuyas decisiones promueven todo tipo de procesos, donde, la tecnocracia procede por división del trabajo segmentario (incluso en la división internacional del trabajo), la burocracia sólo existe gracias a la compartimentación de los despachos, y sólo funciona gracias a las "desviaciones de objetivo" y a los "disfuncionamientos" correspondientes, y la jerarquía no sólo es piramidal, el despacho del jefe está tanto al final del pasillo como en lo alto del edificio, en resumen, diríase que la vida moderna no ha suprimido la segmentariedad, sino que, por el contrario, la ha especialmente endurecido.

En el contexto de la Globalización Neoliberal Capitalista, la geometría de las biopolíticas, los biopoderes o tecnologías del Poder del Estado-Nación adopta el mismo mapa cognitivo de linealidad (subdesarrollo-desarrollo), circularidad (explotación-acumulación-monopolización), binarismo (compre-venta, oferta-demanda) y la segmentariedad (productores-consumidores) cooptando los subsistemas epistemológicos, ideológicos y ontológicos, y capturando tanto el conocimiento producido como aprehendido, tanto los sistemas morales y filosóficos producidos como aprehendidos, las ideas, las posturas, las posiciones y los juicios de valor tanto producidas como aprehendidas, en un juego entrecruzado en franca relación con la vida “utilísimo para superar la áspera contradicción entre la pretensión de validez universal en cada sistema filosófico y la anarquía histórica de estos sistemas” (Dilthey, 1974: 40); así:

a)             En primer lugar, la biopolítica cognitiva es lineal, ya que los Estados Supra-Nacionales en el contexto de la Globalización Neoliberal Capitalista estructuraron y diseñaron los patrones tanto cuantitativos como cualitativos a seguir, estratificando a los Estados Nacionales del mundo en subdesarrollados, desarrollados y emergentes, según el P.I.B. anual (Producto Interno Bruto) que los define y los ubica política, económica y socialmente en la escala de mayor a menor, para participar del concierto internacional y de las decisiones burocráticas que se toman en materia comercial, empresarial e institucional, generando un doble juego binario de dependencia-interdependencia a escala planetaria. (Ver Gráfica N°1)

b)             En segundo lugar, la biopolítica cognitiva es circular, ya que los Estados Supra-Nacionales en el contexto de la Globalización Neoliberal Capitalista delinearon los patrones tanto cuantitativos como cualitativos sobre la base del Capital (sistema de préstamos, de crédito, de financiamiento y de inversión), creando el círculo vicioso no virtuoso de la explotación-acumulación-monopolización entre los Estados Nacionales que hacen parte del Sistema Internacional, así como también entre empleadores y empleados nacionales y extranjeros, en el escenario micro y macro territorial, generando un doble juego binario de riqueza-pobreza a escala planetaria. (Ver Gráfica N°: 2)

c)             En tercer lugar, la biopolítica cognitiva es binaria, ya que los Estados Supra-Nacionales en el contexto de la Globalización Neoliberal Capitalista dibujaron los patrones tanto cuantitativos como cualitativos de acuerdo a los niveles de industrialización de las economías y el desarrollo de sus herramientas técnicas, tecnológicas, comunicacionales y educacionales al servicio del  Mercado a fin de garantizar la eficiencia, la eficacia y altos niveles de productividad dentro del sistema de compra-venta y la ley de oferta-demanda de productos tangibles e intangibles, materiales e inmateriales, físicos y virtuales, generando un doble juego de segmentariedad en el plano micro y macro territorial entre Estados productores y Estados consumidores a escala planetaria. (Ver Gráfica N°: 3)

 

Ante la crisis inminente del Sistema Político Democrático y el Sistema Económico Neoliberal Capitalista, el Sistema Social, es decir, la Sociedad, llámese comunidad científica o no científica, el pueblo, la masa, la étnias, las multitudes, la sociedad civil, las organizaciones sociales y populares, los movimientos sociales, etc., reavivan el interés por redimensionar tantos los objetos como los sujetos, tanto teóricos como prácticos, dentro y fuera de los estatutos científicos instituidos, repensando las múltiples dimensiones, saberes y campos de estudio en el que se instala el hombre y sus misterios, a fin de garantizar la superación de particiones históricas como riqueza-pobreza, inclusión-exclusión, norte-sur, derecha-izquierda, bueno-malo, hombre-mujer, los de arriba-los de abajo, etc., siendo los sujetos y objetos biopolíticos del Sistema Internacional y del denominado Nuevo Orden Mundial interlocutores válidos para redimensionar el orden de las cosas y de las palabras, ya que por debajo, por encima o por el medio del establecimiento de las ciencias exactas y de las instituciones históricamente establecidas (Estado-Nación) emerge un nuevo sujeto/objeto epistemológico (Emergente), ideológico (Emancipatorio en el sentido de la Vida) y ontológico (Sujeto Inter-Cultural) como posibilidad de repensar a la humanidad desde lo humano, pensar la economía desde el ser, hacer y pensar las prácticas económicas, pensar la política desde el ser, hacer y pensar las prácticas políticas y pensar la cultura desde el ser, hacer y pensar las prácticas culturales, en permanente relación socio-política, socio-económica y socio-cultural, de manera que “los analfabetos del siglo XXI no serán los que no sepan leer y escribir, sino los que no puedan aprender, desaprender y reaprender” (Morin, 2011: 37) o como dice De Soussa “nosotros tenemos que empezar a despensar, a desaprender muchas cosas que aprendemos para poder aprender otras, porque el conocimiento convencional ha creado una sociología de las ausencias, ha creado tanta invisibilidad donde no es posible mirar lo que pasa realmente en este espacio” (2015: 34), capacidades facultativas para leer, comprender e interpretar la complejidad de la vida y así revolucionar las llamadas Ciencias de la vida y las Ciencias del devenir, con o sin mayúscula.

El campo epistemológico que recorren las ciencias humanas no ha sido prescrito de antemano: ninguna filosofía, ninguna opción política o moral, ninguna ciencia empírica sea la que fuere, ninguna observación del cuerpo humano, ningún análisis de la sensación, de la imaginación o de las pasiones ha encontrado jamás, en los siglos XVII y XVIII, algo así como el hombre, pues el hombre no existía (como tampoco la vida, el lenguaje y el trabajo); y las ciencias humanas no aparecieron hasta que, bajo el efecto de algún racionalismo impresionante, de algún problema científico no resuelto, de algún interés práctico, se decidió hacer pasar al hombre (a querer o no y con un éxito mayor o menor) al lado de los objetos científicos —en cuyo número no se ha probado aún de manera absoluta que pueda incluírsele; aparecieron el día en que el hombre se constituyó en la cultura occidental a la vez como aquello que hay que pensar y aquello que hay que saber, cuyos objetos nunca objetivables, cuyas representaciones jamás representables del todo, cuyas visibilidades manifiestas e invisibles a la vez, cuyas realidades que se retiran en la medida misma en que son fundamentadoras de lo que se da y se adelanta hasta nosotros: el poder del trabajo, la fuerza de la vida, el poder de hablar (Foucault, 1968), en un proceso dialógico donde lo instituido y lo instituyente sean la comprensión para un mundo en común, teniendo en cuenta la complejidad epistemológica (Ciencia del Conocimiento) de los nuevos humanismos que no pueden estar separados de lo ideológico (Ciencia de las Ideas) ni de lo ontológico (Ciencia del Ser).

Es por ello que al hacer mención a la especie humana, al hombre y al ser humano en general como objetos y sujetos de estudio de las ciencias humanas surgen multiplicidad de preguntas abiertas al debate, a la crítica y la reflexión para comprender e interpretar los enigmas de su universo, el cual es infinito, inmedible e incuantificable y que permite entrever que “el hombre se convirtió en aquello que autoriza el poner en duda todo el conocimiento del hombre” (Foucault, 1968: 336), ya que “por primera vez desde que existen seres humanos y viven en sociedad, el hombre aislado o en grupo se haya convertido en objeto de la ciencia (…) es un acontecimiento en el orden del saber” (1968: 335), colocando “el sitio de las ciencias del hombre en la vecindad, en las fronteras inmediatas y todo a lo largo de esas ciencias en las que se trata del trabajo, del lenguaje y de la vida” (1968: 341), lo evidente es que desde el siglo XIX hasta la contemporaneidad el hombre se convierte en sujeto instituido e instituyente no solo en la producción del conocimiento sino también en el reordenamiento de las ideas y en la co-construcción de un mundo más humano, en defensa de la Vida y la reproducción de la Vida como su proyecto teleológico común.

 

La Vida desde la perspectiva epistemológica, ideológica y ontológica de los Movimientos Sociales emergentes.

Según Dilthey (1974) “la última raíz de la visión del mundo es la vida” (p: 41), una aspiración teórica y práctica que promete reavivar las humanidades o el sentido humano a pesar del declive positivista al que se ha sometido a lo largo del tiempo, de manera que si lo que hoy define una ciencia, más que su tema de estudio, es su carácter metodológico, entre las humanidades y las ciencias humanas se ha abierto un abismo que destierra a las primeras del ámbito de la ciencia: si adoptan su metodología, se pierden a sí mismas. Esta es seguramente su frágil situación, que las vuelve mero adorno en la organización administrativa del saber (Leyte, 2012) no obstante, como dice López (2013) descuidar estos saberes entraña riesgos para la Democracia, provocando modos acríticos sobre los mensajes cada vez más simplistas de nuestros políticos, teniendo en cuenta que toda sociedad democrática requiere de la posibilidad de leer, escribir, interpretar, juzgar, discernir y decidir críticamente, para romper con el statu quo de la cultura técnica a través de los retos transformativos de las humanidades y de la humanidad, tal como lo ratifica Cortina (2010) al plantear que es necesario formar más que profesionales conocedores de las técnicas, sujetos que tienen sentido de la historia, los valores, las metas, ciudadanos implicados en la marcha de su sociedad, preocupados por comprender lo que nos pasa y por diseñar el futuro, marcando el rumbo de la evolución, ciudadanos preocupados por el presente y anticipadores del futuro: no es un "algo más" que se añade a su capacidad técnica, sino parte de su ser, pero para formar a ese tipo de gentes será preciso cultivar la cultura humanista, que sabe de narrativa y tradiciones, de patrimonio y lenguaje, de metas, de valores y no sólo medios, esa intersubjetividad humana, de ese ser sujetos que componen conjuntamente su vida compartida, ya que “la visión del mundo es ahora formativa, configuradora, transformadora” (Dilthey 1974: 46), provocándose la historia de las continuidades, las discontinuidades y la ruptura epistemológica, ideológica y ontológica del Estado desde la visión instituida de las ciencias del hombre y de la naturaleza y la emergencia de los movimientos sociales desde la visión instituyente de las ciencias sociales y humanas en representación de la Nación, que ayudan a comprender e interpretar la realidad, a tal punto que “todas las ideas del mundo que favorecen la comprensión de la vida y conducen a fines vitales útiles perduran y desplazan a las inferiores” (Dilthey 1974: 48).

La multiplicidad de ideas que emergen de los Movimientos Sociales emergentes reavivan el interés por alcanzar estados de vida, condiciones de vida dignas o estados de bienestar acordes a las expectativas políticas, económicas, sociales y culturales a partir del Poder social e inter-cultural que adquieren en defensa de la Vida aun cuando “hay diferencias de razas, de culturas, de etnicidad, de género, de sexualidad, de formas de trabajo, de vivir, de ver el mundo y diferentes deseos” (Negri  y Hardt, 2005: 16), de igual manera existen diversidad de Movimientos Sociales con pluralidad y multiplicidad de intereses que hacen parte del cuerpo social, otorgándole al Poder una condición diferencial, a través de la emergencia de prácticas sociales, populares, políticas, económicas y culturales, cuyos mecanismos se vuelven más democráticos, cualitativos y afectivos.

En este sentido, “las sociedades de control son absorbidas dentro de un poder que se extiende hasta los ganglios de la estructura social y sus procesos de desarrollo reaccionan como un solo cuerpo” (Negri y Hardt, 2005: 39), desplazando las empiricidades, la teoría crítica eurocéntrica y la episteme occidental aprehendida durante siglos hacia una praxis (teoría-práctica) interpretativa del sujeto epistemológico inter-cultural que comprende e interpreta la compleja realidad provocando una episteme emergente que valora la Vida en sus múltiples formas, como potencia, como política, como derecho, como ley, como ideología, por tanto como verdad absoluta “como conquista de un arte de vivir” (Morin, 2011: 245) que rechaza la inhumanidad y la barbarie, los radicalismos y los absolutismos en contra de la vida misma, la industrialización, la urbanización, el afán de lucro y la supremacía de lo cuantitativo, aspirando a vivir la verdadera vida.

Tal como lo han formulado tanto el Presidente Correa como en el Foro Social Mundial de Belem en la Amazonía, la calidad es más importante que la cantidad, el ser es más importante que el tener, la necesidad de autonomía y la necesidad de comunidad deben ir asociadas, la poesía de la vida, como el amor en primer lugar como verdad suprema (Morin, 2011), de-construyendo los sistemas de representación dominantes hacia sistemas de participación democrática que garantizan la realización, la emancipación y transformación del sujeto, abriendo “un horizonte de constitución de libertad articulado con una nueva dinámica de producción de valores, es decir, de creación, más que de producción instrumental” (Cocco, 2012: 77) y de producción de vida, a través de un movimiento que irrumpe las figuras geométricas biopolíticas impuestas en devenires de auto-constitución y auto-determinación lo cual garantiza que los Movimientos Sociales Latinoamericanos en el contexto de la Globalización Neoliberal Capitalista emergen “como sujetos políticos en tanto se desarrollan con la vitalidad de sus expresiones actuales para producir y reproducir la totalidad del mundo de la vida” (Negri y Hardt, 2006: 53), a través de prácticas de producción y reproducción de la Vida.

 Los Movimientos Sociales Latinoamericanos emergentes en la Era Biopolítica Global, son un constante de Vida, hacen de la Vida un continuum histórico, piensan en razón de la Vida y sienten solidariamente y humanamente la Vida, co-construyendo vertientes de contra-sentidos y nuevos sentidos que enriquecen la apuesta teórica y práctica, ética y estética, objetiva y subjetiva de un mundo en común, en donde “el gobierno se ajusta a la racionalidad de los individuos o sujetos de derechos políticos, económicos y culturales” (Foucault, 2007: 357), puesto que el Poder se instala en los sujetos a priori no a posteriori, el Poder es parte integrante de la condición humana, gobernando los saberes, las posturas y las formas de ser, hacer, pensar  y sentir, garantizando que el Poder no es absoluto ni radica en una persona, ni en un grupo de personas, ni en el Estado, el Poder se desplaza constantemente en ruptura histórica por encima, por debajo o por el medio del modelo o del sistema imperante, de tal suerte que provee a los sujetos de la capacidad facultativa para resistir en un devenir-movimientos sociales contemporáneos caracterizados por la fuerza social e inter-cultural, en renuencia a la lealtad del Estado bajo el determinante innegociable de auto-determinación y auto-realización del cuerpo de la Nación, a través de:

(A) La perspectiva epistemológica (Emergente) hacia una Política Emancipatoria en el sentido de la Vida que se reescribe todos los días, lo cual permite comprender e interpretar la nueva relación dialéctica y dialógica de los Movimientos Sociales Latinoamericanos emergentes en su praxis de cambio frente al Estado, ya que los procesos de producción y reproducción del conocimiento en su vertiente gubernativa e institucional, que impulsaron desde westfalia el modelo eurocéntrico de Estado Democrático están en crisis, ya que “la injusticia social global está íntimamente unida a la injusticia cognitiva global. (…) Para alcanzar el éxito, esta batalla requiere un nuevo tipo de pensamiento, un pensamiento posabismal” (De Soussa, 2010: 37), es decir, un pensamiento que comprenda e interprete la complejidad de la Vida y los problemas que ella contiene. Desde esta perspectiva, “la complejidad nos da la oportunidad de insuflar sentido en nuestras prácticas sociales, en nuestro modo de conocer, de legitimar y compartir el saber, es decir, de enriquecer nuestros territorios existenciales en múltiples dimensiones” (Najmanovich, 2005: 16), a partir de metodologías heurísticamente emergentes y diversas, en ruptura teórica y práctica a los sistemas lineales, circulares y binarios instituidos, aludiendo a las revoluciones epistemológicas que incluyen nuevas visiones, nociones, saberes, experiencias y nuevas prácticas de los sujetos colectivos, pues “los acontecimientos individuales que provoca el haz de impulsos y sentimientos en nosotros, al encontrarse con el mundo circundante y el destino, se reúnen en ella en un saber objetivo y universal” (Dilthey, 1974: 42).  Así lo asevera Guadarrama (2016), citando a Edgar Montiel y a Beatriz González de Bosio, alusivo al libro Pensar la mundialización desde el sur, la razón de todos en las cosas de todos, y no la razón universitaria de unos sobre la razón campestre de otros, establece los ejes procedimentales de una democracia participativa universal incluyente como alternativa a las tecnodemocracias delegativas que hoy vacían democracia a las democracias. Por ende, las teorías y prácticas de los Movimientos Sociales Latinoamericanos emergentes son la viva respuesta a las preguntas epistemológicas que surgen en la Era Biopolítica Global, porque son quienes están planteando en la actualidad el acervo intelectual, ético y moral para la co-construcción de un mundo en común, en defensa radical a la producción de la Vida y la reproducción de la Vida en todas sus formas.

(B) La perspectiva ideológica (Emancipatoria en el sentido de la Vida) hacia una Política de la Vida que se reescribe todos los días, permite comprender e interpretar la nueva relación dialéctica y dialógica de los Movimientos Sociales Latinoamericanos en su praxis de cambio, ya que los procesos de producción y reproducción del conocimiento en su vertiente gubernativa e institucional, que impulsaron desde westfalia el modelo eurocéntrico de Estado Democrático está en crisis, emergiendo la necesidad y la urgencia de despolitizar y desideologizar la Democracia a tal punto que las ideologías tradicionalistas y eurocéntristas posibiliten la emergencia e inclusión de ideas alternativas, liberadoras, emancipadoras e inspiradoras siempre válidas, evitando sacrificar la Democracia por encima de los intereses del Capitalismo mundial, que garantice un ethos distributivo no acumulativo, más cualitativo no cuantitativo, más colectivista menos individualista, menos competitivo más reciproco, menos rentista más complementario y solidario. Un nuevo escenario ideológico-político tiene como principal defensa la Vida, ya que “la biopolítica nos permite comprender que más allá de la búsqueda de la paz, el problema verdaderamente fundamental es la afirmación, el cuidado, en fin la gratificación de la vida (…) y la vida se funda expresamente en la diversidad” (Maldonado, 2003: 239-240), que responde no solo a la defensa de la Vida Humana sino de la Vida en todas sus formas. Si bien la Ideología “es, en cierto sentido, el saber de todos los saberes y su fin es plegar todo conocimiento a una representación a cuya inmediatez uno no escapa jamás (Foucault, 1968: 236), la capacidad crítica y el campo trascendental de las subjetividades del sujeto, permiten desvirtuar lo acontecido y redistribuir las opiniones, logrando con ello una conciencia desde el punto de vista de su propia historia, desde la posición crítica de los Movimientos Sociales Latinoamericanos que son Movimientos Populares que emergen en la Era Biopolítica Global, a través de procesos constituyentes de la Democracia Participativa que devienen con fuerza social y cultural, de todas maneras, “en tanto no se acepte que estas expresiones de protesta popular y de desobediencia civil también constituyen vías a través de los cuales los sectores popular pueden expresar sus demandas, la democracia no podrá considerarse como plena” (Guadarrama, 2016: 335), de tal suerte que dichas expresiones populares son vías alternativas que se refrendan y se reformulan constantemente, dada la compleja realidad, dadas las nuevas exigencias de las sociedad en general y las nuevas formas de alcanzarlo, ya que “el pensamiento político latinoamericano ha demostrado las innumerables fallas de la democracia representativa, por lo que no cesan de elaborarse nuevas alternativas de posibles formas de superarla” (Guadarrama, 2016, p: 358). De lo epistemológico a lo metodológico y de lo ideológico a lo político, los Movimientos Sociales Latinoamericanos aceptan “el desafío de la fluidez, del movimiento transformador, de la dinámica, de lo inesperado” (Najmanovich, 2005: 23) en el plano local, nacional, regional y continental, ya que tanto las teorías como las prácticas políticas constituyentes son hoy ejemplo de participación política, de cultura política democrática, de cultura política de la resistencia, de cultura política por la autodeterminación, de cultura política por la soberanía individual y colectiva, de cultura política de la movilización social, de cultura política de la desobediencia civil, de cultura política de la lucha social, de cultura política del diálogo social, desde el acervo intelectual, ético y moral para la co-construcción de un mundo en común, formulando y reformulando, pensando y repensando la Vida, ya que “el pensamiento científico puede analizar el método en que se basa su seguridad y puede formular y fundamentar exactamente sus proposiciones: el origen de nuestro saber acerca de la vida no puede examinarse así, y no pueden trazarse fórmulas fijas de él” (Dilthey, 1974: 43), por tanto, una Política de la Vida, es en sí misma una Política de la Diversidad y de la Pluralidad, por tanto, una Política de la Dignidad, donde prevalece el interés absoluto por la Vida y la reproducción de la Vida en las más variadas y creativas formas de Ser y de Estar juntos, siendo ello un largo proceso constituyente de abajo a arriba, del fondo hacia la superficie.

(C) La perspectiva ontológica (Sujeto Inter-Cultural) hacia una Política Emancipatoria en el sentido de la Vida que se reescribe todos los días, permite comprender e interpretar la nueva relación dialéctica y dialógica de los Movimientos Sociales Latinoamericanos como sujetos Inter-Culturales emergentes ante la crisis de los procesos de producción y reproducción del conocimiento en su vertiente gubernativa e institucional que impulsaron desde westfalia el modelo eurocéntrico de Estado Democrático, “en una época en la cual se han pluralizado las formas de vida y la alteridad se ha convertido en un problema ineludible” (Biset, 2011: 9), ya que tanto el Poder de ser libres como el Poder de ser diferentes no escapa de los problemas del pasado, del presente y del futuro de la humanidad, por tanto no escapa del debate político, económico y socio-cultural, es decir, que plantea “un estatuto ontológico de la diferencia como constituyente de esa misma realidad” (Biset, 2011: 10), que supone toda diferencia a priori no a posteriori del sujeto, como parte intrínseca no extrínseca de su estructura, lo que significa que ni los conceptos ni las categorías, ni las mediaciones que la identifican y la representan podrían dar cuenta de su ser y existir, sino las relaciones de lo diferente con lo diferente en virtud de su propia potencia. En este sentido, el sujeto político latinoamericano que emerge en el contexto biopolítico global adquiere la connotación o representación social de movimientos sociales cuyo determinante a priori es la diferencia, ya que dichos sujetos se construyen y se reconstruyen constantemente a partir de sus diferencias innatas, de su voluntad ética y moral y de su actuaciones políticas y públicas, así pues, “el origen es la diferencia en el origen, la diferencia en el origen es jerarquía, es decir la relación de fuerza dominante con una fuerza dominada, de una voluntad obedecida con una voluntad obediente” (Biset, 2011, citando a Deleuze, 2002: 18), dando como resultado multiplicidad de sujetos con identidades compartidas, con conceptos de dignidad, solidaridad y formas de vida compartidas, con voluntades compartidas, con fuerzas sociales compartidas y con características exteriores compartidas, en definitiva, un sujeto que está en devenir y en constante resistencia, ya que “el fondo que se eleva ya no está más en el fondo, sino que adquiere una existencia autónoma (…) cuando el fondo sube hasta la superficie, el rostro humano se descompone en ese espejo en el que lo indeterminado tanto como las determinaciones llegan a confundirse en una sola determinación que hace la diferencia” (Deleuze, 2002: 62), de tal manera que los Movimientos Sociales Latinoamericanos emergen del fondo a la superficie declarándose diferentes en contra-sentido a la ratio guvernatoria del Estado, proclamándose discursivamente por la dignidad humana, por la dignidad del otro, por la dignidad del oprimido y por la dignidad del dominado, convirtiéndose en una fuerza social e inter-cultural emancipatoria histórica que sobresale en ruptura histórica, una filosofía de la diferencia o filosofía inter-cultural, “siempre vista como una filosofía de la vida que es receptora de las múltiples formas culturales e históricas por medio de las que los sujeto se hacen presentes en la existencia” (Márquez, 2013), que no tiene más remedio que defender la diferencia respecto a la multiplicad de formas (pequeñas y grandes) en que se expresa la Vida, porque “la multiplicidad no está subordinada a ningún principio exterior puesto que manifiesta la misma diferencia” (Biset, 2002: 33).

Por tanto, la diferencia no está subordinada a ningún principio exterior puesto que manifiesta la Vida, y la Vida no está subordinada a ningún principio exterior puesto que manifiesta la misma multiplicidad y diferencia, a través de espacio-temporales que invitan a pensar la política “como el proceso de diferenciación, en tanto condición de existencia de lo dado” (Biset, 2002: 40) y como parte esencial de la condición humana ya que lo importante es ser cada vez más incompleto, no es ser completo, es tener una conciencia cada vez más grande de nuestra incompletud (…) porque celebrar la diversidad es importante, y los movimientos de estos últimos años, de la revolución de indignación, han celebrado la diversidad (De Soussa, 2015), y admite que “el discurso del otro se sustenta en el derecho a la palabra que tiene un colectivo cultural para hablar desde su diversidad cultural y a formar parte de un mundo mucho más complementario e interactivo” (Márquez, 2013: 10) en otras palabras “es un diálogo, idea de que es tan necesario que este Sur global, que es tan diverso, pueda entenderse, ser más inteligible, es un diálogo y una búsqueda de inteligibilidad para promover acciones colectivas” (De Soussa, 2015: 30).

 

El Poder de la Vida desde las emergencias Latinoamericanas

Los Movimientos Sociales Latinoamericanos en la Era Biopolítica Global se han convertido en el núcleo de los debates epistemológicos y metodológicos, político-ideológicos y filosófico-ontológicos a través de procesos dialécticos y dialógicos entre la Nación y el Estado que permiten la comprensión y la interpretación de la compleja realidad desde el punto de vista teórico y práctico o/y desde el punto de vista práctico y teórico, a fin de garantizar “el cuidado y el posibilitamiento de la vida en general: de la vida humana, pero además y principalmente, de la vida en general, actual y posible, conocida y por conocer (…) encontrando varios vasos comunicantes con los derechos humanos” (Maldonado, 2003: 206), ya que lo que está en riesgo y en peligro de extinción no es la especie humana y otras especies naturales existentes, es la condición humana, la condición de ser, hacer, pensar y sentir humanamente la complejidad de la Vida, “siendo la vida el paradigma por excelencia de complejidad creciente” (Maldonado, 2003: 239) que está emergiendo, por medio de prácticas y experiencias simbólicas y creativas, objetivas y subjetivas, éticas y estéticas, sociales y culturales, políticas y económicas de distinta índole.

 El Poder de la Vida desde las emergencias en la Era biopolítica Global, resulta siendo una expresión emancipatoria que alude entonces a procesos devenidos de las luchas y las resistencias de los pueblos en su afán por alcanzar las justas reivindicaciones que la política del Estado y la política gubernamental ha abandonado sin pacto social, de tal suerte que “no debemos asombrarnos de que la diferencia parezca maldita, que sea la falta o el pecado, la figura del Mal prometida a la expiación (…) la diferencia debe salir de su caverna y debe de dejar de ser el monstruo” (Deleuze, 2002: 63), en tanto que el neoliberalismo no sabe proponer ningún modelo de integración social. La «república» está desnuda. Su «orden» meritocrático y racista se constituye —en las periferias francesas así como en las favelas brasileñas— en la mayor amenaza contra la sociedad. Al mismo tiempo, es allí mismo, en las periferias, donde se encuentran las dinámicas productivas y creativas del mundo contemporáneo (Cocco, 2012), que adquieren la connotación o representación social de Movimientos Sociales emergentes en este último siglo en el contexto Latinoamericano tomándose el Poder Económico, Político, Social e Inter-Cultural, ante el eclipse de la política Estatal y de sus Instituciones, cuyos métodos, objetos y sujetos superan la matriz epistemológica del mundo occidental y del empirismo científico-técnico, dando como resultado un movimiento popular, social, inter-cultural, diverso, plural, múltiple y humano constituyente, coincidente en la defensa radical de la Vida.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (P.N.U.D., 2010) América Latina y el Caribe es una superpotencia de biodiversidad, ya que cuenta con uno de los mayores acervos de capital natural en el mundo, con seis de los países biológicamente más diversos (Brasil, Colombia, Ecuador, México, Venezuela y Perú), así mismo es considerada como el área más rica de biodiversidad del planeta y objeto de sobreexplotación y crecimiento económico para las Empresas Multinacionales y Corporaciones Extranjeras en el contexto de la Globalización Neoliberal Capitalista. En este sentido, “la globalización, la occidentalización y el desarrollo (económico) son la amenaza global de la biósfera, tanto local como globalmente” (Morin (2011: 79), siendo urgente que la conciencia ecológica se intensifique y se expanda mundialmente, así como el sentido ético-crítico que debe asumir el ciudadano en su diario vivir, el trabajador en su ambiente laboral dentro y fuera de la empresa, el maestro en su labor educadora, el indígena y el campesino en su territorio, el Estado en su papel de veedor y procurador, y por ende de todos los actores societales para poder generar los cambios y las transformaciones que el medio ambiente necesita.

La responsabilidad de los hechos que han suscitado la "alarma ecológica", es por cierto, mayor para unos que para otros, en un mundo partido por la desigualdad de la riqueza y del Poder, más, ello no puede ser motivo para sentirnos al margen, en cuanto también nosotros somos responsables y, en más de un caso, plenamente responsables. Los sudamericanos debemos tener muy presente que en la Amazonia, la que no es patrimonio exclusivamente brasilero, cinco millones de kilómetros cuadrados de selva están amenazados de destrucción en un proceso hasta ahora incontenible de irracionalidad y violencia. Es importante tener presente que esa selva constituye, ella sola, el diez por ciento de la superficie mundial de bosques y casi la mitad de la jungla tropical planetaria (Roig, 2000), llevando a instituciones internacionales como W.W.F. (World Wildlife Fund), Earth Action, Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, (P.N.U.M.A). Organizaciones No-Gubernamentales como el Movimiento de Jóvenes por el Agua, A.C. (M.O.J.A.), Green Peace, Organizaciones Indígenas, Movimientos Sociales y defensores de los Derechos Humanos, a exigir que las Empresas Trasnacionales sean procesadas y juzgadas ante una Corte Internacional, así como lo plantea el Gobierno de África del Sur y el Gobierno del Ecuador, quienes llevaron a la Organización de las Naciones Unidas, específicamente al Consejo de Derechos Humanos de la O.N.U., la Propuesta de Resolución para la creación de un Tratado vinculante entre los Estados-Miembros de la entidad, cuya proposición fue aprobada en 2014, por mayoría simple, ya que el tratado exige establecer un mecanismo que pueda castigar penal y civilmente a las empresas que generen situaciones de violación de los Derechos Humanos, de manera que la Vida sea el principio innegociable que conduzca toda acción económica, política, social y cultural.

De Soussa (2010) argumenta que desde el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas a la elección de Lula en Brasil; desde los piqueteros Argentino al Movimiento Sin Tierra (MST); desde los movimientos indígenas en Bolivia y Ecuador al Frente Amplio de Uruguay a las sucesivas elecciones de Hugo Chávez en Venezuela y a la elección de Evo Morales en Bolivia, de Fernando Lugo en Paraguay y de José Mujica en Uruguay; desde la lucha continental en contra el Área de Libre Comercio en las Américas (ALCA) al proyecto de integración regional alternativo liderado por Hugo Chávez, la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA); desde los inicios del proceso de negociación entre la Guerrilla de las FARC-EP y el Gobierno Colombiano en la Habana-Cuba para la consecución del Derecho a la Paz, se visibilizan prácticas políticas que se reconocen como emancipadoras, pero que no estaban previstas por las grandes tradiciones teóricas de la izquierda eurocéntrica o que incluso las contradicen, lo cual indica que existe una emergencia creciente de voluntades y de fuerzas compartidas desde diferentes dignidades.

El caso de la República de Colombia, es de especial atención para el discernimiento epistemológico, ideológico y ontológico contemporáneo en la Región Latinoamericana, ya que particularmente, se encuentra en transición hacia una Paz Estable y Duradera mediante el denominado “Acuerdo Final. 24.11.2016. ACUERDO FINAL PARA LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA”. Se considera un pacto político y social por la paz, legitimado primeramente por la mayoría de la Sociedad Rural Colombiana, en un movimiento nacional e internacional que se denominó #AcuerdosYá en twitter, más las múltiples manifestaciones y expresiones de paz, tal es el caso del llamado “Campamento por la Paz”, instalado en la Plaza de Bolívar en la Capital de la República de Colombia en el centro histórico de Bogotá desde el fracaso del Plebiscito por la Paz el pasado 2 de octubre de 2016, en el cual el NO obtuvo 6.431. 376 votos y el SI obtuvo 6.377. 482 votos con un 62.59% de abstención en todo el país, la más alta en 22 años, según la Registraduría Nacional del Estado Civil (Comunicado-0121,2016), hasta la firma del Nuevo Acuerdo el pasado 26 de noviembre de 2016, sumado a ello la firma del Gran Pacto Juvenil por La Paz, en el que los representantes de los jóvenes, “convencidos de que la Paz nos pertenece y no es cuestión de un sólo movimiento o causa política, nos empoderamos de la situación actual del país y convocamos el gran Pacto Juvenil por La Paz, para dar ejemplo de reconciliación y no violencia” (Comunicado-Colombiajoven.gov.co); en definitiva, un acuerdo de paz política y éticamente correcto que reafirma lo contenido en la Constitución Política de Colombia 1991 en base al Sistema Político Democrático y al Estado Social de Derecho que lo respalda, refrendado por el Congreso de la República de Colombia en el mes de diciembre de 2016 bajo la vigilancia y veeduría social de los movimientos sociales y organizaciones sociales en defensa radical a la Vida, “abriéndose espacios analíticos para realidades sorprendentes (porque son nuevos o porque hasta ahora fueron producidas como no existentes) donde pueden brotar emergencias liberadoras” (De Soussa, 2010, p: 19), que permiten dibujar un nuevo mapa político, bajo las exigencias de los movimientos sociales de víctimas, laborales, magisteriales, estudiantiles, campesinos, de género, indígenas, ecologistas y étnicos quienes resisten y exigen coherencia entre la constitución escrita y la constitución real, a través de mecanismos de dialogo y no de la violencia que redundan en la consecución de la paz, un escenario de polarización entre lo político, lo económico y lo militar, con intermedios de auto-realización y auto-determinación económica, político, social y  cultural en el plano real.

Sin embargo, el Movimiento Social Mexicano, Coalición Pro-Derechos de la Raza de San Diego, California-Estados Unidos (México Ocupado), organizado por un conglomerado de organizaciones sociales, políticas y cívicas (Unión del Barrio, African People’s Socialist Party, Committee on Raza Rights-Oxnard, African People’s Solidarity Committee, International League of People’s Struggle, Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos, AMATE, Frente Socialista-Puerto Rico, Irish Republican Socialist Movement, Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (El Salvador), Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Frente Indígena de Organizaciones Bi-Nacionales, Barrio Defense Committee, Brown Berets de Aztlán, Association of Raza Educators, Guerrero Azteca Project, Comité de Derechos Humanos de Mt.View, Raza Press Association, Pan Africanist Youth Congress (PAYCO) of Azania, Asians 4 Jericho/Mumia, Workers World Party, International Action Center, M.E.Ch.A. de USD), “emerge  como  grupo  político  nacionalista  dentro  del  ámbito  estadounidense, promoviendo  una  identidad  movilizadora nacional-culturalista alternativa a la identidad étnica que el sistema socio-racial  le  adjudica  a  los  estadounidenses  de  ascendencia  mexicana  en  esa  región” (Angeleri, 2001: 22), el cual exige un Tribunal Internacional Contra el Colonialismo y el Neocolonialismo, con  el  fin  de  exponer la  violenta  naturaleza  del  capitalismo  y el   colonialismo   salvaje   de   los   Estados Unidos,  quien  ha  impuesto  un  orden económico, político y social insostenible para el  bienestar  del  pueblo  Mexicano, otros  pueblos  del  mundo  y  la  especie humana en su totalidad, por los Derechos Democráticos, Nacionales y Humanos de la Raza Indígena Mexicana y Latinoamericana. Esto se apoya en la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos de Argel, del 4 de julio de 1976, que alude a que todo pueblo tiene el Derecho a la existencia, por tanto a la Vida, ya que como lo menciona el Artículo 4: “Nadie puede ser, debido a su identidad nacional o cultural, objeto de masacre, tortura, persecución, deportación, o expulsión, o ser sometido a condiciones de vida que puedan comprometer la identidad o la integridad del pueblo al que pertenece”, siendo la Vida la condición innegociable, intransferible e inmutable que tiene un sujeto, una comunidad, un pueblo o una Nación ante cualquier circunstancia, quedando claro que el Derecho a la auto-determinación política, es extensivo hacia la auto-determinación económica, social y cultural, ya que como lo menciona el Artículo 7, de la misma declaratoria: “todo pueblo tiene derecho a un régimen democrático que represente al conjunto de los ciudadanos, sin distinción de raza, sexo, creencia o color, y capaz de asegurar el respeto efectivo de los derechos del hombre y de las libertades fundamentales para todos”, no solo en el escenario constitucional y de las leyes, sino también en el marco real en el respeto a la Dignidad Humana y la defensa radical a la producción y reproducción de la Vida.

Se evidencian nuevas formas de auto-realización y auto-determinación que son las que establecen el devenir ininterrumpido de la Sociedad, que se enriquece y se retroalimenta con las creaciones colectivas que adquieren la connotación o representación social de Movimientos Sociales quienes tienen el carácter de emergente, ya que “es un fenómenos que acaece, y que implica enormes esfuerzos y luchas” (Maldonado, 2004: 22), intempestivo, ya que, hay que elevarse hasta el acontecimiento, instalarse en él como en un devenir, rejuvenecer y envejecer en él al mismo tiempo, atravesar todos sus componentes o singularidades. El devenir no es la historia, la historia designa únicamente el conjunto de condiciones (por muy recientes que sean) de las que hay que desprenderse para “devenir” (Deleuze, 1990), y sorpresivo, ya que alude a pensar lo indeterminado dentro lo determinado, lo abierto en lo cerrado, el desorden en el orden, el descontrol en el control, en tanto se rompen los esquemas teóricos y prácticos, objetivos y subjetivos, éticos y estéticos de las políticas instituidas en el orden de lo gubernativo, poniendo en evidencia la crisis tanto al Sistema Político Democrático y como del Estado Social de Derecho, ante la emergencia de nuevas prácticas y teorías constituyentes de los sujetos colectivos que maximizan la democracia y la autonomía de las comunidades, a través de la comprensión e interpretación de la compleja realidad, desde la visión humanista y humana que la recrean, así como desde las múltiples dimensiones y formas creativas e imaginativas de transformarla y emanciparla.

Ya decía Deleuze (1990) que las revoluciones no tienen porvenir, pero ahí se mezclan siempre dos cosas distintas: el futuro histórico de las revoluciones y el devenir revolucionario de la gente que no se trata de la misma gente en los dos casos. La única oportunidad de los hombres está en el devenir revolucionario, es lo único que puede exorcizar la vergüenza o responder a lo intolerable en el contexto biopolítico contemporáneo, evidenciado en la actual revolución social que vive el ser humano en particular y la humanidad en general desde el punto de vista epistemológico, ideológico y ontológico de los Movimientos Sociales Latinoamericanos emergentes, como Colectividades por Poder Social e Inter-Cultural, quienes renuncian a la lealtad del Estado bajo el amparo constitucional nacional e internacional de la Autodeterminación y Soberanía de los Pueblos, teniendo en cuenta que la Vida se constituye en el paradigma a saber que dignifica la condición de ser humanos, de ser parte integrante, parcial no total, de la humanidad y por tanto de ser responsables de cuidarla, protegerla y defenderla en lo económico, lo político y lo socio-cultural, desde lo ético y estético, desde lo subjetivo y lo objetivo, a fin de  que la teoría democrática se corresponda con lo práctica democrática, “base de la solución a los restantes problemas que la ciencia normal no ha resuelto” (Kuhn, 1962: 268), por ello es necesario potenciar una Política Emancipatoria en el sentido de la Vida desde la perspectiva de los Movimientos Sociales Latinoamericanos emergentes, que logre dignificar radicalmente tanto los fines como los medios de la política para “hacer posible y cada vez más posible la vida; la vida humana, y con ella también la vida entera sobre el planeta” (Maldonado, 2003: 45).  (Ver Gráfica N°: 4)

 

Conclusiones

Una Política Emancipatoria de Vida es en sí misma una Política de la Diferencia, con o sin mayúsculas, desde la perspectiva epistemológica (Emergente), perspectiva ideológica (La Vida) y la perspectiva ontológica (Ser Inter-Cultural) de los Movimientos Sociales Latinoamericanos emergentes en la Era Biopolítica Global, ya que ya no se trata, de si la emergencia es un componente de la ciencia y la filosofía y cómo es y qué clase de componente es, ya que los nuevos retos y problemas de la humanidad hacia el futuro exigen, una ciencia de procesos dinámicos de complejidad creciente, esto es, de procesos de continua auto-organización y equilibrios dinámicos, en la que la emergencia es la pauta más sobresaliente (Maldonado, 2004), a pesar de las dificultades existentes en el plano político, social y cultural para su puesta en marcha, ya que dentro de un planteo de ese tipo hemos hablado de una "moral de la emergencia" como propia de nuestros pueblos latinoamericanos, de la que intentamos una formulación teórica, desentrañando sus principios, ha sido y es vivida por nuestros pueblos y surge de sus más lúcidos y comprometidos escritores.

Como toda moral vivida, su desarrollo y, por cierto, sus principios, son el fruto de una praxis el que, en el caso al que nos estamos refiriendo, se ha expresado fundamentalmente como un proyecto de liberación (Roig, 2000), en el que los sujetos actuantes interpretan su compleja realidad y generan sus propias rupturas, resignificando las nuevas relaciones de Poder-Saber en el plano vertical del Estado y en el plano horizontal de la Nación, donde emergen procesos de conjunto en constante evolución; el movimiento de los Movimientos Sociales Latinoamericanos emergentes provoca la ruptura histórica del eje vertical vinculante (Estado-Nación) cuyo biopoder: (A) Desplazó la máxima gubernamentalidad política Estatal por la mínima gubernamentalidad; (B) Concentró el Poder Político Estatal en grupos sectorizados y en Instituciones Estatales Nacionales y Supra-Nacionales burocráticas poco representativas y autoritarias, y por último, (C) Desarticuló el Estado Democrático en Tecnocrático y desmembró el Estado Social de Derecho en un Estado Liberal de Derecho; en medio del eje horizontal vinculante (Nación-Estado) que emerge a fin de garantizar radicalmente: (A) El Derecho a la Vida en todas sus formas conocidas y por conocer, teniendo en cuenta el Derecho a la Diferencia y la Divergencia; (B) La Revolución social de los Movimientos Sociales Latinoamericanos emergentes quienes exigen Reformas estructurales a la Política Nacional e Internacional, y Reformas a las Instituciones Nacionales como Supra-Nacionales, que permita su inclusión y participación con voz y voto en el debate Nacional como Internacional; y por último, (C) La protección radical de todas aquellas formas de producción de la Vida y reproducción de la Vida a través de un Diálogo Social e Inter- Cultural, que responda al criterio de Autodeterminación y Soberanía de los Pueblos, como una  nueva praxis colectiva que deviene, instalándose en lo económico, político y socio-cultural, tanto en el plano local-nacional como internacional-global.

 

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[1]Profesora investigadora en Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad del Atlántico – Barranquilla (Colombia), especialista en el Campo de la Teoría Política, la Bio-política, la Geo-Política, la Globalización Económica, Política y Socio-Cultural, Correo electrónico: katiamartinez@mail.uniatlantico.edu.co -  kathymilmh@gmail.com

[2] Esta investigación es resultado del trabajo de Tesis Doctoral presentada a la Universidad del Zulia en Maracaibo-Venezuela, el cual pretende interpretar la teoría y práctica de la categoría propuesta por Foucault, la biopolítica, como categoría deconstructiva (crítica) del Estado-Nación Westfaliano en la nueva Era Global, explicando cualitativamente las biopolíticas de regulación, normalización y control Neoliberal y los modos de producción Capitalista, especialmente la biopolítica macroeconómica del Consenso de Washington la Flexibilización laboral o Desregulación del mercado de trabajo, que afecta las condiciones socio-políticas, socio-económicas y socio-culturales de los sujetos individuales y colectivos en el contexto Latinoamericano. De igual forma, se pretende interpretar de manera interrelacionada el alcance teórico y práctico de los Movimientos Sociales Latinoamericanos emergentes quienes resignifican epistemológica, ideológica y ontológicamente las relaciones de Poder-Saber en relación con sus alteridades, dados los conflictos y la crisis de los dispositivos gubernativos contemporáneos del Estado, implicando e incluyendo cualitativamente las continuidades, discontinuidades y las rupturas objetivas y subjetivas, éticas y estéticas de los sujetos emancipatorios en el devenir de su praxis colectiva, quienes adquieren la connotación o representación social de Movimientos Sociales. Finalmente, se pretende resignificar las relaciones de Poder-Saber incluyendo comprensivamente las diversas interpretaciones de los sujetos históricos, es decir, de los sujetos individuales y colectivos que hablan en la vida cotidiana en el plano de las significaciones y la producción de sentidos, utilizando como método la Hermenéutica, desde lo explicativo-implicativo que consiste en comprender las interpretaciones en conflicto, integrando las verdades, las contradicciones, las dimensiones históricas y las significaciones que aportan a cada interpretación en un sistema más amplio omniabarcante y re-constructivo, que permite articular los saberes instituidos y los saberes instituyentes, en un diálogo entre y con las disciplinas.

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